15 de marzo 2007 - 00:00

Chistes, romance y dos actores de buena química

Hugh Grant y Drew Barrymore, buena elección como pareja protagónica de «Letra y música», una comedia romántica que equilibra bien los elementos del género.
Hugh Grant y Drew Barrymore, buena elección como pareja protagónica de «Letra y música», una comedia romántica que equilibra bien los elementos del género.
«Letra y Música» (Music and Lyrics, EE.UU., 2006, habl. en inglés). Dir. y Guión: M. Lawrence. Int.: H. Grant, D. Barrymore, B. Garrett, K. Johnston, H. Bennett.

Como en «Amor a segunda vista», la pareja protagónica es, apriori, el principal punto de interés de esta nueva comedia romántica del experto Marc Lawrence. En la primera eran Hugh Grant y Sandra Bullock, en ésta son Hugh Grant y Drew Barrymore. Aciertos ambos. El resto ratifica también que Lawrence sabe combinar los elementos del género ( básicamente chistes, atisbo de romance, complicaciones, concreción), en guiones bien equilibrados, para luego ponerlos en escena con frescura y sentido común.

En el caso, Grant es un astro pop francamente decadente, que ahora debe elegir entre boxear en TV con otros ex famosos de su época (los '80) o escribir en algo más de 48 horas una canción para la estrella del momento: una mezcla de Bjork y Shakira, que combina letras «zen» con danzas eróticas y cuyo público está constituido en buena medida por prepúberes. Naturalmente, elige lo segundo, pero necesita un letrista, ya que él sólo sabe de música. En eso anda desesperando, cuando se presentauna atolondrada desconocida (Barrymore) a cuidar sus plantas, o mejor dicho a anegarlas, mientras tararea distraídamente unas rimas sobre la melodía que él está componiendo. Pronto se ve al músico persiguiendo a su empleada para que escriba la letra salvadora, ella se niega por razones valederas, hasta que...etcétera. Entre medio, hay otros personajes atractivos, sobre todo a la hora de los gags, como la estrella zen (Haley Bennett), el samaritano agente de Grant (Bray Garrett) y la hermana mayor de Barrymore (la notable Kristen Johnston).

A contrapelo de lo habitual, esta pareja no empieza detestándose. Lo que no puede eludir es el desencuentro inexorable, cuando la chica -unos cuantos años más joven- debe vérselas con la rastrera obsecuencia de un hombre dispuesto a soportarlo todo con tal de superar más de 20 años de ninguneo, sólo interrumpidos por vergonzantes (y muy graciosas) presentaciones en hoteles y parques de diversiones. Claro que, como corresponde al género, ningún sufrimiento será definitivo, luego de unas alegres lágrimas derramadas dentro y fuera de la pantalla.

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