Escribe Abel López Iturbe Recital del pianista cubano Víctor Rodríguez con obras de Bach, Chopin, Saumell, Cervantes, Lecuona y Vitier. (25/11, Teatro Colón).
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El Colón insiste con su ciclo de «Grandes Pianistas Internacionales» sin promocionarlo y armado sobre la marcha, lo que después se nota en una sala lamentablemente semivacía. La idea es buena, sobre todo si los intérpretes convocados tocan música de su país de origen, como el polaco Jablonski o el pianista cubano que nos ocupa, que en la primera parte de su recital reveló al público veinte danzas y contradanzas de cuatro compositores compatriotas. El primero de ellos fue Manuel Saumell (1817-1870) considerado en su país «el padre de la contradanza», una refinada y europeizada visión del «danzón», que Víctor Rodríguez tocó con elegancia y virtuosismo en los pasajes donde el romanticismo pianístico se impone a la expresión folklórica. También conocimos la música de Ignacio Cervantes (1847-1905) discípulo de Gottschalk y perfeccionado en el Conservatoire de París con Marmontel, y obligado a radicarse en Estados Unidos tras ser expulsado de Cuba junto con José White por participar en el movimiento de la Independencia. Sus danzas exhiben una notable sabiduría contrapuntística y armonías que tienden al modernismo, muy bien destacados por el artista visitante.
El más conocido compositor cubano aquí es Ernesto Lecuona, que abandonó la música de conciertos para dedicarse a recorrer el mundo con su famosa y recordada orquesta de rumbas «Lecuona's Cuban Boys» a mediados del Siglo XX. Su música tiene una cadenciosa cualidad rítmica y contagiosa vitalidad; las más calurosamente aplaudidas fueron «Danza Negra» y «La Conga de Media-noche».
• Impresionismo
También se conocieron interesantísimas partituras del compositor José María Vitier, especialmente «Tarde en La Habana», de un acercamiento al impresionismo francamente interesante y bello, que Víctor Rodríguez exhaltó con prodigioso dominio, así como fue sumamente correcto en la parte puramente clásica del programa. JUNTOS
Es una lástima que el programa de mano, que se cobra $2.80 al espectador, no aporte ningún dato ni comentario sobre estos compositores y su música, por lo que quienes salieron con interés de saber algo más acerca de ellos, seguramente tuvieron que buscar en otro lado.
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