25 de julio 2005 - 00:00

Con Charles Dutoit se lució la Filarmónica

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Dir: Charles Dutoit. Solista: Néstor Marconi. Obras de Ravel, Piazzolla y Shostakovich. (Teatro Colón, 2l/7.)

El noveno concierto del ciclo de abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires contó con una batuta de lujo: Charles Dutoit. Convocado para la concertación del segundo título de la Tetralogía wagneriana («La Walkyria»), que por estos días se ofrece en el Colón, el maestro suizo dirigió un único concierto sinfónico, y la Filarmónica rindió positivamente con la presencia en el podio de una de las personalidades más interesantes de la dirección de la actualidad. Ya se sabe, cuando hay un gran conductor al frente, las orquestas argentinas muestran lo mejor de sí, que es mucho y bueno.

Aunque Dutoit es dueño de una contundente autoridad, su gesto siempre es amable y mediddo. La indicación justa, sin titubeos produce entradas prolijas y cortes exactos. A pesar de sus largos períodos de labor en Canadá, y junto a organismos de toda América (desde 1977 a 2002 fue director artístico de la Sinfónica de Montreal), su personalidad se orienta hacia el estilo de director europeo, rodeando sus interpretaciones de un halo de refinamiento y elegancia. Un buen ejemplo de la intensidad emotiva y la belleza de sonido que logró de los -esta vez- disciplinados filarmónicos fue el transparente e intimidatorio movimiento lento de la «Quinta Sinfonía» de Dmitri Shostakovich, que se completó con la vehemencia y energía de los otros tres (Moderato, Allegretto y Allegro non troppo). Brío y potencia sonora para esta obra maestra del sinfonismo ruso que aunque ya controlada por el corsé del Realismo Socialista, no carece de vuelo lírico.

El concierto había comenzado con una colorida «Alborada del gracioso», de Ravel, modelo de instrumentación, con su evocación hispana que Dutoit hizo resaltar a la Filarmónica. También se oyó el bello «Concierto para bandoneón y orquesta», de Piazzolla tocado con genuina unción tanto por el conjunto como por el solista Néstor Marconi, que corroboró su intenso dramatismo y virtuosismo tanguero. Aquí el notable Dutoit ofreció una muestra de su identificación con la música piazzolliana.

E.G.

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