Concierto 20° aniversario del Estudio Coral de Buenos Aires. Dirección: Carlos López Puccio. Corales de Olivier Messiaen, John Taverner, Krzysztof Penderecki, Leonard Bernstein y Francis Poulenc. (13/12, Iglesia La Merced).
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E l «Estudio Coral de Buenos Aires» es el mejor coro argentino de los últimos años, y ahora están festejando los 20 años de trabajo permanente, aunque -en rigor de verdad- son 30 los que deben festejar, ya que el actual conjunto de 28 voces es una ampliación del legendario «Conjunto Vocal 9 de Cámara». Es decir, que representa a una Argentina donde estos emprendimientos eran posibles, y cuando se creaba una unión grupal de voluntades era para quedarse.
Tiempos del nacimiento de la Camerata Bariloche, Les Luthiers, las exposiciones del Instituto Di Tella, de las coreografías de Oscar Araiz, de Martha Argerich y Bruno Gelber ganando premios internacionales, de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar traducidos a otros idiomas. Tiempos luminosos que se convirtieron en la oscuridad actual.
Tal vez por eso, los artistas mencionados se convierten en el símbolo de un país posible, y la permanencia y continuidad en una gesta heroica. Y son los más jóvenes, los necesitados de imágenes positivas, los que sostienen y adhieren a estos símbolos, y van de a miles cada vez que hay una oportunidad de escucharlos. Y encuentran a sus ídolos con la calidad inalterable de siempre y puestos al día.
Este concierto fue antológico. Con huelga general y sin transportes, no cabía un alfiler en la inmensa iglesia cedida por Monseñor Guasta y elegida por sus bondades acústicas; muchas bicicletas encadenadas en las rejas, los fríos pisos de mármol eran un preciado espacio cuando no quedaron más lugares en los duros bancos de madera. El silencio monacal se rompió con una entusiasta y agradecida gritería cuando aparecieron los coreutas y Carlos López Puccio, el director-orfebre de un repertorio que, si no fuera por ellos, seguiríamos ignorando o buscando en discos inhallables.
De entrada se disponen a premiar la presencia enriqueciendo la avidez de conocimiento de los presentes, la primera audición para el país de los «Cinq Rechants» que en 1948 compuso el ornitológico Olivier Messiaen (1908-1992). De una belleza incomparable son estos cantos que exaltan el amor erótico de la leyenda de Tristán, en un lenguaje que parece sánscrito y que creó una exótica atmósfera oriental.
López Puccio estaba muy comunicativo y feliz; él mismo se encargó de aclarar que John Taverner (1944) es el compositor inglés que formó parte de la comitiva que, con Los Beatles a la cabeza, se instalaron en el «ashran» de Sri Aurobindo en la India. Lo cierto es que el «Magnificat» es magnífico, dispone las voces como los mosaicos bizantinos enmarcados en un emocionante canto llano.
Impresionaron con la «Misa Brevis» de Leonard Bernstein, con oportuna percusión y campanas tubulares a cada lado de las gradas, fue otro efecto acentuado por los afiatados cantantes dispuestos para ofrendar una filigrana a ocho voces. Los poemas de Paul Eluard fueron cantados en la Liberación de Fran-cia, armonizados por Francis Poulenc y dedicados a Pablo Picasso. «Figure Humaine» es una serie exigente, en realidad, para un grupo de cantantes más que profesionales y más que bien preparados.
La fiesta terminó duplicando el Coro; en efecto, los ex integrantes que se habían adherido al festejo, hoy solistas consagrados, volvieron a ser dirigidos por López Puccio en «El canto de los pájaros» de Jannequin, y eso fue la apoteosis de una velada inolvidable.
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