29 de octubre 2000 - 00:00

Crowe: "Los rockeros son más triviales que los actores"

Nueva York - En 1996, elfilm «Jerry Maguire» conquistó cinco nominaciones para el Oscar. Protagonizadopor Tom Cruise y con un elenco encabezado por Cuba Gooding jr. (ganadorde una estatuilla como mejor actor de reparto), el film sobre un agentedeportivo en plena crisis de conciencia elevaba a su director, Cameron Crowe,al grupo de los cineastas clase A de Hollywood. Pero, en vez de disfrutar de sunuevo status, Crowe rechazó proyectos como «Un muy romance peligroso»(que después fue realizado por Steven Soderbergh y protagonizado porGeorge Clooney y Jennifer López) para flirtear nuevamente con suantigua profesión: el periodismo. Por un año, Crowe se sumergió en eltrabajo de escribir el libro «Conversations with Willy Wilder», un tomoen el que hizo a su huidizo ídolo (el gran director de clásicos como «Díassin huella» o «La come-zón del séptimo año») discurrir sobre losmejores momentos de una carrera de cinco décadas.

El nuevo film de Crowe, «Al-mostfamous» (Casi famosos), que llegó a los cines norteamericanos el mespasado bajo una salva de palmas de la crítica especializada, como paraaugurarle un camino seguro hacia el Oscar es, según el director, un homenaje alas comedias sofisticadas, marca indeleble de Wilder en Hollywood.

A los 94 años y con ciertadificultad para moverse, Wilder es enemigo de ir a los cines a verpelículas de otros. Pero hizo una excepción y dejó que Crowe lo arrastrasea ver «Casi famosos». «La noche que antecedió a la proyección paraWilly fue una de las más insomnes de mi vida», cuenta Crowe. «Cuandoempezó a sonar una canción de Led Zeppelin en el film, Willy con su acentoalemán empezó a gritar 'más bajo, más bajo, ¿me quieren matar?'», continúa.A la media hora de proyección, el veterano director soltaba su primeracarcajada. «Nunca pensé que sentiría un alivio tan grande al oír a alguienriéndose de un film mío».

En «Casi famosos», elprimer film de la zafra del Oscar del 2001, Crowe recrea el escenariodel rock y la época en que él realizó reportajes de tapa para la revista«Rolling Stone» (los 70), con la historia de un joven periodista que acompañala primera tournée de la banda ficticia Stillwater. El actor novato PatrickFugit interpreta al alter ego de Crowe (un papel que fue escritopara Brad Pitt). Frances Mc-Dormand, en el rol primero ofrecido aMeryl Streep, es la madre con miedo de que su hijo caiga en las drogas.Y la revelación del año, Kate Hudson (hija de Goldie Hawn) es unagroupie que entabla relación con el joven reportero.

Periodista: Su primerfilm «Say anything» con John Cu-sack es un trabajo personal, pero no tanautobiográfico como «Casi famosos». ¿Hasta qué punto estaba dispuesto a explorarsu experiencia como periodista encargado de cubrir los bastidores de las bandasde rock?

Cameron Crowe: En mi opinión, los periodistas deben intentarmantenerse anónimos lo más posible. Algo queda fuera de control cuando unapersona, cuya profesión depende de su invisibilidad, se levanta y dice «mírenmea mí». Procuré al máximo mostrar a mi alter ego, el joven reportero, como unapersona imparcial. Son los otros personajes los que se meten en su vida, no élen las de los otros. Esa era la única manera de tratar a un personaje que vienea ser mi personificación. El tenía que ser el observador de la historia.

P.: ¿Por qué Brad Pitt noquedó en el papel del líder de la banda Stillwater?

C.C.: No tenía que ser. Muchas veces Brad se interesapor films que después termina desechando. Trabajamos un poco juntos y Brad estabamuy gracioso, pero, más allá de sus problemas de agenda, su presencia hubieradesbalanceado el film. Los dos llegamos a la misma conclusión. Yo tenía quetrabajar con un actor menos conocido. Y fue el destino el que me trajo a BillyCrudup. Desgraciadamente, nuestro proceso de selección del elenco estuvorodeado de demasiada publicidad. «Jerry Maguire», por ejemplo, fueescrito para Tom Hanks. Eso no tuvo ninguna publicidad, a pesar de queyo quedé desolado cuando Tom decidió no hacerlo. Y Tom Cruise agarróel papel instantáneamente. Fue el destino.

P.: Hay rumores de que elestudio DreamWorks, que produjo el film, sólo quiso pagar la mitad del salariode Brad Pitt.

C.C.: Con certeza le digo que Brad no quería hacer «Casifamosos» por el dinero. Siempre fuimos una producción poco dispendiosa.Pero creo que hay algo con «El club de la pelea» de la que Brad nopuede liberarse todavía. El carga ese persona-je todavía en la sangre. Fue un papelmuy fuerte.

P.: Kate Hudson, la hijade Goldie Hawn, es un gran descubrimiento ¿Cómo la eligió?

C.C.: Kate estaba elegida para un papel menor. Ella iba a ser lahermana del periodista. La actriz canadiense Sarah Polley iba a hacer elpapel de Penny Lane, pero abandonó el proyecto. Sé que lo torturo con miamor por Billy Wilder, pero adoro a las heroínas de sus films. Y Kateme dio la impresión de que podía ser como ellas. El hecho de que el públicola conociera poco transformó su participación en algo todavía más sorprendente.

P.: Usted capta muy bienlos bastidores de las estrellas rockeras de los años '70. Pero ahora tiene otraprofesión: es un director que lidia con estrellas de cine del calibre de TomCruise. ¿Quiénes ganan en la comparación?

C.C.: Los rockeros son gloriosamente más triviales y tambiénmás abiertos respecto de sus problemas. Los actores muchas veces son tímidos y,naturalmente, les gusta resguardarse tras una máscara.

P.: Como periodista de la«Rolling Stone», ¿cuál fue su peor entrevista?

C.C.: Un artículo sobre Steve Miller. Yo tenía 17años. El fue bastante directo y me dijo: «Creo que eres muy joven paraescribir sobre mí». Yo respondí: «Bien, no fui tan joven al comprar sudisco». Pero él insistió en que yo estaba inmaduro para captar un retratoreal de él para un artículo.

 

 Visiones

 

P.: En su reciente libro«American Rhapsody», Joe Eszterhas, el guionista de «Bajos instintos» y«Flashdance», también ex periodista de la «Stone», describe su experiencia enla redacción de la revista en San Francisco. Para él, era una casa de locos,con todo el mundo aspirando cocaína y fornicando encima de las mesas. En «Casifamosos», el ambiente de la redacción es austero, más parecido al de «The NewYork Times». ¿En qué visión debemos creer?

C.C.: Tal vez en ambas. Hay siempre un mundo que yo creo nopoder visualizar. Algunos actores del film «Fast Times at Ridgemont High» queescribí en 1982 dieron entrevistas diciendo que estaban siempre haciendofiestas rumbosas al final de un día de rodaje. Debo haber sido siempre excluidode esas fiestecillas, porque nunca vi nada de eso en los sets. La misma cosafue mi experiencia en la revista. Nunca vi a ningún periodista drogándose oteniendo sexo. Para mí, la redacción de la «Stone» era algo parecido a la del«Time». Pero yo siempre encontraba a Joe en la redacción. Un grandulónal que le gustaba quedarse parado en la puerta de su oficina o encerrarse conllave. Y ahora con su libro, la gente tiene una idea de la locura que deberíahaber entre aquellas cuatro pare-des (risas).

P.: En sus 16 años en esare-vista, ¿cuál fue el artista que más lo impactó?

C.C.: David Bowie. Para mí fue uno de los mejores artículos que escribíen mi carrera. Bowie es un artista muy seguro que no niega información.El se abrió contigo y, a mediados de los '70, estaba pasando un momento muyextraño. Guardaba su orina en una botella. Atravesaba una fase de reinvención(Risas). Y terminó mudándose a Berlín. Nunca se escondió de mí y no me pidiócortar nada de lo que vio en mi artículo. Fui el único periodista que tuvoacceso a Bowie por algunos años. Y fue mi perfil favorito de todos losque escribí.

P.: ¿Y cuál era la razónde la orina en la botella?

C.C.: Bowie estaba intentando diferentes maneras de estudiarmetafísica, prácticas de vida más natural. Se encontraba en el medio de unverdadero remolino psicológico. Me acuerdo de su manager llamándome a un rincóny diciéndome que esa cosa amarilla dentro de una botella era el «pipí» de Bowie.También tenía papelitos con frases dispuestos por todos los rincones de sucasa. Y discurría horas respecto de Burroughs, Patti Smith y cómo seríael movimiento punk. Fue una experiencia fantástica para mí.

 

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