16 de junio 2008 - 00:00

Cynthia Cohen y su muñeca desarticulada

La muñeca de Cynthia Cohen adopta con sumisión las posturas que le impone un titiritero tiránico e inexistente.
La muñeca de Cynthia Cohen adopta con sumisión las posturas que le impone un titiritero tiránico e inexistente.
También en el Centro Cultural Recoleta, Cynthia Cohen presenta «Sin palabras», una muestra de coloridas pinturas de gran formato, donde aborda el universo femenino a través de un personaje. Se trata de una muñeca que adopta con sumisión las posturas que demanda un titiritero tiránico e inexistente, que como el Geppetto de Pinocho, habita sin duda su consciencia.

De este modo, el cuerpecito quiebra su cintura y cae hacia atrás o hacia delante con regularidad cronométrica, respetando el tiempo de las melodías que son el motivo de sus piruetas. Porque la música, registrada tema por tema en la sala, está en la génesis de la obra y es el origen del movimiento de esa muñeca cuyo cuerpo finalmente desmembrado, termina aleteando como las mariposas que surcan los cuadros, repartido en pedazos por la inmensa superficie de una tela. «Para Cohen hoy la palabra es la imagen. Y el tema es la libertad», asegura Laura Batkis en el texto del catálogo. «Cynthia instala gozosa la inquietante pregunta a la que la belleza, cuando acontece, nos obliga: '¿Estoy aún aquí?'», señala Renato Rita, curador de la exhibición.

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