3 de agosto 2006 - 00:00
Dalmaroni: "No busco el humor negro; se me impone"
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Daniel Dalmaroni: «No pienso en la sociedad argentina cuando
escribo. Mis historias se desarrollan dentro una familia,
pero esto tiene una larga tradición en el teatro rioplatense».
P.: ¿Ya le han hecho ese comentario?
D.D.: Hace poco vino la traductora Jean Graham-Jones a ver un ensayo de « Burkina Faso». Ella es especialista en teatro argentino y ahora está traduciendo «New York» al inglés. Lo primero que me dijo después de ver la pasada es que, contrariamente a otras puestas de mis obras, ésta no subraya el humor de la obra sino la negrura del tema, y según ella esto potenciaba la metáfora de que la patria mata a sus hijos. Entonces yo le dije: «Pero al final pareciera que este matrimonio no tiene hijos...» Y su respuesta fue: «Bueno, la patria mata a sus hijos y después no se hace cargo ni siquiera de que los tuvo, como en Malvinas. Y fue una neoyorquina la que me dijo eso. Me pareció interesante su comentario, es una lectura posible y hasta inteligente, pero no me seduce.
P.: ¿Cómo trabaja usted?
D.D.: La temática de mis obras termina siendo de humor negro porque el mecanismo que utilizo para llevarlas a escena es el de la lógica infantil, que es muy literal y no está mediatizada por las normas sociales. Por ejemplo, hay tres personajes en escena, el primero le dice: «tengo cáncer». El segundo le pregunta: «¿qué vas a hacer? Y el tercero responde: «se va a morir». El tipo en realidad preguntó otra cosa, pero la respuesta fue cruda y literal. De eso se trata. Yo reniego de aquellos que intentan dirigir mis obras como si fueran humorísticas, cuando en realidad el humor es un elemento más.
P.: ¿Por qué eligió a Burkina Faso para hablar de la pobreza?
D.D.: A raíz de un comentario interesante que leí en Internet. Era de una argentina que trabaja para la UNESCO. Dice que allá, la riqueza es tener el granero lleno de mijo, porque en Burkina Faso se desayuna mijo, se almuerza mijo y se cena mijo, y en los días festivos se toma cerveza...de mijo. La riqueza no es tener una casa en el country, un departamento en Belgrano y tres autos. Me pareció interesante relativizar el concepto de pobreza y riqueza dentro de la obra.
P.: ¿Se puede vivir del teatro en la Argentina?
D.D.: No tengo esa fantasía, porque sé que vivir del teatro y de los derechos de autor en la Argentina es imposible. Creo que el último que hizo dinero escribiendo teatro fue Ricardo Talesnik con «La fiaca», allá lejos y hace tiempo.
Entrevista de Patricia Espinosa



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