20 de marzo 2003 - 00:00

"DAREDEVIL, EL HOMBRE SIN MIEDO"

Escena del film
Escena del film
«Daredevil: el hombre sin miedo» («Daredevil», EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: M.S. Johnson. Int.: B. Affleck, C. Farrell, J. Garner, M. Clarke Duncan, J. Pantoliano, D. Keith PM/13.

A daptar un comic al cine con un estilo más dark que los Batman de Tim Burton parecía algo muy difícil, pero Mark Steven Johnson, un director y guionista casi desconocido, casi lo logra en una de las sorpresas del cine fantástico de 2003. «Daredevil» es una de las mejores muestras de como mezclar un comic con elementos de cine negro y de melodrama, dándole un toque más duro y adulto que el de la mayoría de los films del género, sin que en ningún momento deje de ser fiel al espíritu de Marvel.

Hay que reconocer que las características del superhéroe estelar (creado por Stan Lee, que aparece brevemente) ayudan bastante a que la película sea fuertecita: en el temible barrio irlandés Hell's Kitchen, un alfeñique de 12 años es matoneado por sus compañeritos en los callejones, por lo que tiene un ataque de nervios al descubrir que su padre, un decadente ex boxeador, en realidad no trabaja en los muelles sino que es un pesado que cobra deudas atrasadas a los golpes. En medio del shock al conocer la verdad, el protagonista ( Scott Terra, mejor actor que Ben Affleck, el héroe ya adulto) recibe un baño de un peligroso producto químico que lo deja ciego, pero brindándole una percepción sobrehumana a todos sus demás sentidos.

•Desgracias

La historia de este chico va de desgracia en desgracia, hasta que promete usar los poderes para ayudar a los desgraciados como él. Para darle un toque aún más dramático, un Daredevil mal herido que cree estar en su hora final relata su historia a un sacerdote que lo socorre en una iglesia, en medio de una noche de tormenta.

Originalmente esta película fue concebida como un entretenimiento para adultos, dotada de un presupuesto menos impactante que el de otros comics llevados al cine, pero con mayores dosis de violencia y elementos eróticos. El éxito sin precedentes de «El hombre araña» obligó a cambiar de idea, dándole 25 millones de dólares adicionales (con lo que se llegó a 75 millones) y eliminando elementos fuertes (lo que determinó la supresión, entre otros, del personaje del rapper Coolio del montaje final). El resultado es una película con elementos contundentes tanto en lo temático como en lo visual. El director supo aprovechar muy bien el potencial de contar una historia desde la subjetividad de un superhéroe con los sentidos alterados, lo que redunda en escenas de acción muy originales -y hasta sutiles, ya que hay que ver cómo se las arregla Daredevil para sentir cuando alguien está por dispararle desde lejos-y momentos realmente poéticos, en especial en las escenas románticas con la bellísima karateca Jennifer Garner (a la que sólo puede intentar ver cuando la baña la lluvia).

Para completar un gran comic cinematográfico, los dos villanos principales son de lo mejor del film: el gigante Michael Clarke Duncan es realmente temible -especialmente cuando sacude a su oponente contra el techo-y Colin Farrell es brillante como el psicópata obsesivo arrojador de cuchillos que nunca erró un tiro hasta enfrentarse a Daredevil. Ben Affleck quizá sea el intérprete menos interesante de la película, pero mientras no se saca los anteojos negros ni la máscara de «diablo guardián», no hace nada que impida disfrutar de un producto imperdible para todo fan del fantástico.

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