Hace apenas unos días, una pequeña compañía dedicada al software y radicada en la isla de Antigua, en las denominadas Indias Occidentales del Caribe, anunció la salida al mercado de un programa capaz de «quebrar» la encriptación de seguridad de los discos Blu-ray, conocida como BD+. La empresa está especializada en la creación de este tipo de software, e incluye opciones para otros formatos, aunque hace una mención específica respecto de que sus productos son desarrollados para que los usuarios puedan hacer copias de seguridad de los elementos que adquieren y no para alentar el copiado ilegal.
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Asimismo, voceros de la empresa se apresuraron a comentar las declaraciones del especialista Richard Doherty, quien en julio del año pasado había afirmado que la protección del BD+ no podría ser desactivada por lo menos en una década, y aclararon, además, que el lanzamiento del producto no se hizo en diciembre, fecha en la que estaba anunciado, porque prefirieron esperar un poco más para ver la definición de la guerra de formatos de alta definición.
Peer van Heuen, responsable del área de alta definición de la compañía, declaró que estaban muy orgullosos de haber desactivado el supuestamente indescifrable BD+ y agregó: «Es cierto que los títulos en Blu-ray lanzados a la fecha al mercado no utilizan toda la potencia y las posibilidades del BD+, y es seguro que los futuros lanzamientos sí harán uso de esos recursos, pero estamos confiados en poder superar nuevas pruebas relacionadas con este tema.»
La cuestión de fondo, de acuerdo con otros analistas, es que los denominados DRM ( digital rights management) son simplemente pequeñas trabas que la industria pretende poner a las conductas de los consumidores después de que han adquirido un determinado producto, y ha quedado demostrado que su eficacia es prácticamente nula, ya que existen miles de usuarios con los conocimientos y el tiempo necesarios como para dedicarse a «liberar» de esos engorros a los productos. El tema, como siempre, es ver cómo evitar que exista una demanda para tales herramientas y las conductas que traen aparejadas.
Uno de los principales argumentos de la industria del entretenimiento, en su elección del Blu-ray, fue justamente que el formato ofrecía más seguridad a los contenidos grabados en sus discos, una seguridad que ahora puede soslayarse invirtiendo algo menos de 50 dólares.
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