27 de noviembre 2001 - 00:00
Debaten la rebaja de las entradas al cine
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«Estamos trabajando desde el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales con las distintas ramas de la actividad cinematográfica en relación a lo que fue el éxito de las jornadas de cine por 2 pesos y que nos marca una necesidad de que se produzca una baja en el precio de las localidades en general», dijo Lopérfido.
«Esos resultados -continuó- nos dieron la razón a los que veníamos pensando que hay que ir hacia una baja en el precio de las localidades. Logramos mostrar con hechos que es un gran negocio rebajar el precio de las entradas y que la política correcta tiene que tender a poder tener las salas llenas de público. El nuevo valor estimado sería perfecto, y tanto las grandes cadenas como otros exhibidores se han mostrado de acuerdo con nosotros, mientras que los más complicados en la negociación son los distribuidores», completó.
Por el lado de la distribución, en efecto, no hay tanto optimismo como en los despachos de los funcionarios. Ese sector no quiere ser visto como el villano de la película, aunque seguramente podría ser el más prudente antes de dar un paso que tienda a la rebaja. La exhibición, en cambio, parecería en principio más dispuesta, desde el momento en que sus gastos son fijos y no están atados a otros factores.
«El tema de la rebaja no es tan simple como parece. Los distribuidores dependemos de muchos otros insumos, como los costos de publicidad, copias, laboratorios», dijo a este diario Luis La Valle, titular de Eurocine. «De modo que cualquier descuento que se aplique en el valor de la entrada debe estudiarse a fondo. Este negocio tiene que ser equilibrado. No puede haber dos, tres días baratos, por ejemplo, y que luego el fin de semana sea un desastre».
Para La Valle, el «Vamos al cine» fue una fiesta para el público, pero no puede ser tenida en consideración como ejemplo. «Fue un regalo que se le hizo al público. Con esos valores, esos dos días fueron una especie de festival de cines abiertos, pero ningún costo cierra. En realidad, la cifra de 5 o 5,50 se me ocurrió a mí, pero tiene que estudiarse a fondo. De hecho, tampoco tenemos la certeza de que una entrada a ese valor garantice que la gente vuelva al cine. Fijémonos lo que pasa en los supermercados o en los minoristas. Los precios han bajado pero el consumo sigue en retracción. ¿Y qué hacemos entonces si no funciona una rebaja? ¿Vamos a aumentar otra vez? Imposible. Estaremos más perjudicados en el negocio, y el público continuará sin tener acceso fácil».
Finalmente, el distribuidor consideró que cuando Lopérfido dice que el «Vamos al cine» demostró que el público argentino era «cinéfilo», en realidad comete un error. «La palabra cinéfilo confunde. Lo que la gente quiere es esparcimiento, entretenimiento, evasión. El cine barato es una parte de esa evasión».




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