Aunque
reconoce que
hoy la bossa
nova «no
forma parte de
la vida
cotidiana de
los
brasileños»,
Leila Pinheiro
dice que «es
un género
conocido en
todo el mundo
que no
necesita
homenajes
para
sobrevivir».
La cantante y pianista Leila Pinheiro pertenece a una vieja guardia de músicos brasileños. Aunque de una generación posterior a Chico Buarque, Caetano Veloso o María Bethania, estéticamente está muy cerca de ellos, de sus repertorios, de su manera de concebir la música. Se formó escuchando simultáneamente los discos de su padre (Elizete Cardoso, Elis Regina, Os Cariocas, Nara Leão) y la Joven Guardia que llegaba a través de la radio. Y con su padre y sus hermanos integró su primer grupo siendo todavía una niña. Identificada, entre otros géneros, con la bossa nova, Leila Pinheiro vendrá a actuar por primera vez a nuestro país (el 2 de octubre, en el Teatro Gran Rex), en el marco de la celebración de los 50 años de esa música, desde el estreno de «Chega de saudade». «Desde que tengo memoria, nunca se ha tocado y escuchado tanta bossa nova; hay montones de shows de homenaje», apunta la cantante en el comienzo de su charla con este diario.
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Periodista: ¿Eso quiere decir que no ocurre lo mismo en otros momentos?
Leila Pinheiro: Exactamente. Salvo este año, no es una música que se escuche habitualmente en la radio; no forma parte de la vida cotidiana de los brasileños.
P.: ¿La bossa nova es entonces una música del pasado?
L.P.: Yo no diría eso. Y creo que no necesita de homenajes para sobrevivir. Es un género conocido en todo el mundo que está allí, esperando, para cuando lo queramos hacer aparecer. Y somos unos cuantos los que seguimos haciendo bossa nova de distintas maneras. Lo que se escucha por radio es sólo una parte de la realidad; hay grandes compositores y grandes cantantes que no se difunden y que, sin embargo, son muy importantes para nuestro país y tienen su público. Usted ya sabe: el rock y el pop son los que mandan.
P.: ¿Y usted es una defensora de las tradiciones?
L.P.: No, para nada. Yo canto y toco bossa nova pero también choro, samba, rock y otros géneros, todo a través de mi estilo. Y me doy cuenta de que no soy una tradicionalista porque mi público incluye también a muchos jóvenes.
P.: Usted viene de grabar «Agarradinhos» junto a Roberto Menescal ¿Presentará ese disco en su primera actuación en Buenos Aires?
L.P.: Por esas cosas que no llego a explicarme, nunca actué en Buenos Aires, ciudad a la que amo y en la que he estado varias veces. Por eso voy a recorrer distintos momentos de mi historia musical, para mostrar distintas épocas y estilos. Además de mi banda, voy a tener a dos invitados argentinos que admiro y quiero mucho: con el bandoneonista Rodolfo Mederos vamos a hacer un tango y una pieza brasileña, y con Pedro Aznar vamos a compartir la «Zamba de Juan Panadero» y «Ese amigo del alma».
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