19 de septiembre 2005 - 00:00

Deslumbró "Noche de reyes" con estupendo elenco ruso

Andrei Kuzitchev, la Viola de «Noche dereyes», en la versión excelente y estrictamenteshakespeareana (es decir sólocon actores varones) de DeclanDonnellan.
Andrei Kuzitchev, la Viola de «Noche de reyes», en la versión excelente y estrictamente shakespeareana (es decir sólo con actores varones) de Declan Donnellan.
El debut de la compañía Chekhov International Theatre integrada por estupendos actores rusos (entre los que figuran, según se supo después, figuras del cine y la TV moscovita) deparó uno de los momentos más gozosos del V Festival Internacional de Teatro. De la mano del director inglés Declan Donnellan, un auténtico conocedor de la obra de Shakespeare, el público pudo disfrutar de una extraordinaria versión de «Noche de reyes» concebida como lo que es: una deliciosa comedia de enredos en la que abundan los equívocos, los cambios de identidad y los enredos amorosos.

Fiel a la tradición shakespeareana, Donnellan -quien ya había deslumbrado al público porteño en 1994 con una versión de «Medida por medida» a cargo de su prestigiosa compañía Cheek by Jowl- esta vez decidió subrayar el conflicto de identidades que propone el autor, dejando que los roles femeninos también fueran interpretados por varones. La convención funcionó a las mil maravillas, a tal punto que los tres actores encargados de interpretar a Viola, Olivia y María (Andrei Kuzitchev, Alexey Dadonov e Ilia Ilyn, respectivamente) fueron los más ovacionados del elenco. Aunque también es justo destacar a Igor Yasulovich (el bufón Feste); Vladimir Vdovichenkov ( duque Orsino) y a Dmitry Shcherbina como Malvolio, el insoportable mayordomo «snob» que pretende seducir a su patrona. Pocas veces se vio en Buenos Aires a un elenco de semejante excelencia, con intérpretes que viven cada situación con la liviandad de un juego, pero que a la vez encarnan cada conflicto humano con una densidad conmovedora.

Reducida a unos 130 minutos de duración (la versión original demandaría unas 4 horas), la puesta de Donnellan entusiasmó por igual a neófitos y entendidos. Su potencia metafórica apoyada fundamentalmente en la actuación (la escenografía fue reducida al mínimo) más la adecuada actualización de diversos signos escénicos (música, bailes, vestuario) hicieron de esta «Noche de reyes» -hablada en ruso y con subtítulos en español- uno de los espectáculos más eficaces de este Festival.

El éxito obtenido por este clásico reelaborado con tanta creatividad hizo que crecieran las expectativas con respecto a «Tío Vania», cuyo estreno será el jueves 22 en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Esta nueva versión de la obra cumbre de Chejov dura tres horas, está hablada en holandés y también contará con subtítulos en castellano. Fue dirigida por Luk Perceval, director artístico de la compañía Het Toneelhuis con sede en Amberes (Bélgica).

La programación internacional de esta semana abrirá con dos espectáculos de danza - «Daddy...» de la sudafricana Robyn Orlin y «Night Moth» a cargo de la bailarina y coreógrafa checa Petra Hauerová.

• Proyecto Cruce

Finalmente, la instalación artística « Tertulia», ideada por el músico Nicolás Varchausky y el artista plástico Eduardo Molinari, se llevará a cabo en el Cementerio de la Recoleta (viernes 23 y Sábado 24 de septiembre de 21 a 24 ), luego de que la Cámara de Apelaciones porteña revocara la suspensión que pesaba sobre ella.

Este ciclo contó ya con una notable « intervención urbana» que tuvo lugar el sábado y domingo pasados en el Pasaje Rivarola (Perón al 1300) bajo el título
«La marea», con textos y dirección de Mariano Pensotti, colaboración artística de Luis Biasotto y escenografías de Mariana Tirante. A lo largo de este bellísimo pasaje se ubicaron 9 escenas aparentemente muy cotidianas que el público fue siguiendo o «espiando» en intervalos de 10 minutos. Cada espectador podía seguir las acciones de los intérpretes a través de un subtitulado electrónico convenientemente ubicado en paredes, suelo o dispositivos móviles.

Los textos, muy ingeniosos -y con un buen equilibrio entre el drama y el humor- iban revelando los pensamientos, sueños y fantasías de cada uno de los personajes que asomaban por balcones, vidrieras, bares o estaban detenidos frente al umbral de un edificio. Entretanto los vecinos de la zona entraban o salían de sus hogares en perfecta armonía con los performers. La experiencia resultó muy atractiva en su entrecruzamiento de realidad y ficción y dejó al numeroso público que acudió a la cita con ganas de repetir la experiencia.

Dejá tu comentario

Te puede interesar