7 de mayo 2001 - 00:00

Diablomundo brindó cosas mejores

Escena de la obra.
Escena de la obra.
La trayectoria de Diablomundo está avalada por 29 giras nacionales y la participación en numerosos festivales internacionales, sobre todo en los especializados en títeres y nuevas tendencias. Pero, a pesar de tan valiosos antecedentes la nueva propuesta del grupo, titulada «De Ulises y Penélope, la risa o el gesto de la flor», no logra consolidar un producto realmente acabado. Si bien exhibe imágenes muy sugerentes éstas no alcanzan a disimular las imprecisiones del guión, cuya puesta en escena se traduce en un collage de música e imágenes bastante confuso conceptualmente.

Los textos incluyen términos muy poco familiares para los chicos que obviamente se sienten más atraídos por la calidad onírica de las imágenes. Pero esa misma penumbra que domina el escenario en forma constante no ayuda a que el público se conecte con los diálogos que en algún momento propone uno de los actores. Dicho estímulo participativo no hace otra cosa que interrumpir el clima de fantasía generado por las situaciones precedentes.

«De Ulises y Penélope...» remite muy vagamente a la pareja protagónica de «La Odisea». Toma más que nada el tema del viaje para convertirlo en metáfora del encuentro amoroso. En escena cada uno de los personajes va dibujando un circuito y territorio propios: Ulises hace su viaje a través de escaleras y vehículos de juguete, mientras que Penélope emerge de un montículo de flores para luego ir sembrando su camino con pétalos de rosa. Además de buenos músicos y titiriteros, los intérpretes de Diablomundo exhiben un magnífico desempeño vocal. Lamentablemente no han logrado encontrar, en este caso, el registro adecuado para interesar a los chicos o al menos no aburrir a los grandes.

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