29 de octubre 2011 - 15:13
Diluvio de rock & roll
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En una hora y cuarenta minutos, la banda hizo un repaso de sus grandes clásicos.
La banda se completó con los otros tres integrantes históricos: el guitarrista Brad Whitford, el bajista Tom Hamilton y el baterista Joey Kramer, más un tecladista.
Siguió otro clásico de la segunda etapa de la banda, "Living on the Edge", y luego Tyler presentó a Kramer, quien tuvo la habilidad para no aburrir con su solo de batería, en el que utilizó incluso sus manos, codos y cabeza para impactarle a los parches.
Sobre un escenario no demasiado extenso a lo ancho, Tyler y Perry se valieron de constantes incursiones por la pasarela central, la cual, en cambio, fue utilizada poco y nada por los demás integrantes.
Continuaron con la pegadiza "Rag Doll", las baladas "Amazing" y "What It Takes" y la infaltable "Last Child" con Whitford luciéndose haciendo la primera guitarra, mientras Perry se quedaba en un segundo plano ocupándose del machacante riff que atraviesa toda la canción.
La seguidilla de hits de pronto se cortó con el extenso blues "Stop Messing Around", un cover de Fleetwodd Mac, con Perry en la voz principal y Tyler en armónica.
Este tema se percibió como un gusto que se quisieron dar los músicos, quienes parecieron disfrutar más ellos sobre el escenario que el público, que de todos modos aplaudió respetuosamente.
Una fuerte lluvia se largó, y continuó hasta el final del show, cuando Tyler comenzaba a cantar la soporífera balada "I Don t Want To Miss a Thing" de la banda sonora de la película "Armaggedon".
Pero la gran "Crying", con Tyler empapándose cantando al borde de la pasarela, volvió a levantar al público, y "Sweet Emotion", quizás la canción que mejor sonó en todo el concierto, marcó el final.
De inmediato regresaron para los bises con la mejor balada de toda su carrera, la notable "Dream On", que dio lugar al momento más épico y la mayor ovación de toda la noche, con un Tyler demostrando que a sus 63 años aún puede llegar a sus agudos más altos.
Las súper rockeras e indestructibles "Love in an Elevator" y "Walk This Way" redondearon un final bien arriba de un concierto emocionante, que estuvo a la altura de sus dos presentaciones anteriores en el estadio de Vélez Sarsfield en 1994 y en el de River Plate en 2007.


