6 de octubre 2006 - 00:00

Documental no sólo para balletómanos

Alicia Markova, «étoile» del Ballet Ruso de Montecarlo (yuna de las sobrevivientes que hablan en el film) con nadamenos que Henri Matisse dando los últimos retoques a suvestuario para la producción de «Rojo y Negro».
Alicia Markova, «étoile» del Ballet Ruso de Montecarlo (y una de las sobrevivientes que hablan en el film) con nada menos que Henri Matisse dando los últimos retoques a su vestuario para la producción de «Rojo y Negro».
«Ballets Russes» (EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: D. Géller y D. Goldfine. Documental (SE PROYECTA EN DVD.)

Dentro del formato del documental tradicional, «Ballets Russes» evoca la creación y desarrollo de los Ballets Russes de Montecarlo y su escisión, años más tarde, en el «Original Ballet Ruso del Coronel de Basil», con algunos de los protagonistas de esas compañías legendarias, que en 2000 rondaban los ochenta años.

Narrada en «off» por Marian Seldes, la película va y viene de la actualidad a los momentos más significativos a partir de los años '30, cuando luego de la desaparición de Diaghilev y sus revolucionarios ballets rusos se crea una nueva compañía de ballet en Montecarlo. Esta, a su vez, da lugar a la compañía paralela «Original Ballet Ruso», ambas sostenidas por el talento de sus coreógrafos responsables ( Balanchine, Massine) y de bailarines no menos trascendentes, todos exiliados de Rusia en la época de la Revolución y afincados en París, desde donde se lanzaron a la fama.

Las batallas y rivalidades entre las «etoiles» de ambos ballets, sobre todo de los creadores y coreógrafos, determinaron la saturación de repertorio, pases de una compañía a otra, competencias feroces y, como siempre en estos emprendimientos artísticos, problemas económicos que determinaron su desaparición.

Al riquísimo material de archivo de las distintas épocas utilizado por los realizadores Géller y Goldfine, eficazmente restaurado, se suman entrevistas a las grandes estrellas sobrevivientes, que entre otras cosas hablan del éxito de los espectáculos que incluían, también, las firmas de Alicia Markova, «étoile» del Ballet Ruso de Montecarlo (y una de las sobrevivientes que hablan en el film) con nada menos que Henri Matisse dando los últimos retoques a su vestuario para la producción de «Rojo y Negro».

Picasso, Matisse, Miró o Dalí en escenografías y vestuarios; una especie de Arcadia que hoy no provoca más que nostalgia.

Hablan, entre otros Nathalie Krassovska, Alicia Markova, George Zoritch y hasta el uruguayo Miguel Terekhov que se unió a la compañía de Massine en uno de sus viajes a América Latina. Ya sea por falta de material fílmico o por desconocimiento de los investigadores, el film no profundiza en el hecho de que muchas figuras de los Ballets Russes se afincaron por entonces en la Argentina y otros países latinoamericanos donde siguieron trabajando hasta hace muy poco.

Película imprescindible para los amantes del ballet y un material interesante para quienes quieran adentrarse en uno de los movimientos más extraordinarios que se produjeron en el campo del arte en el siglo XX.

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