Philip Seymour Hoffman (der), tal como
aparece en el film «Capote», que se
estrena en septiembre en los EE.UU. A la
izquierda, una de las más famosas
fotografías del escritor, junto con Marilyn
Monroe.
San Francisco (EFE y Especial) -La figura de uno de los periodistas más emblemáticos de los EE.UU., Truman Capote, autor de «A sangre fría», vuelve a estar de moda en el cine y las librerías del país. Capote, el escritor hambriento de fama y que hacía gala de su colección de amistades notables -desde Jackeline Kennedy, con la que iba de compras y a quien ayudaba a llevar las bolsas con toneladas de ropa, hasta la diseñadora Gloria Vanderbilt o la editora del «Washington Post» Katherine Graham- no cabría en sí mismo ante tanto protagonismo.
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Aunque su obra maestra nunca perdió vigencia y continúa siendo de obligada lectura en las escuelas de periodismo, lo cierto es que su nombre resuena últimamente con más fuerza que nunca. Prueba de ello son dos films centrados en la figura del novelista reconvertido a periodista, nacido en Nueva Orleans en 1924.
La primera película, que se estrenaráel próximo 30 de septiembre -fecha que coincide con el cumpleaños del escritor-, se titula «Capote», está protagonizada por el polifacético Philip Seymour Hoffman y basada en la biografía de Gerald Clarke. El estreno del segundo film está previsto para un año después. Se titulará «Have you heard?» («¿Te enteraste?»), cuenta, entre otros, con Sandra Bullock, Gwyneth Paltrow y Sigourney Weaver, y el argumento se apoya en las entrevistas publicadas por George Plimpton en su libro sobre Capote, quien falleció en 1984, poco antes de cumplir los 60 años.
Las dos películas giran en torno al proceso de recopilación de datos y la escritura de «A sangre fría», así como las motivaciones y la metodología que Capote, entonces un novelista neoyorquino abiertamente homosexual, utilizó para narrar la historia de los asesinatos, en 1959, de los cuatro miembros de una familia de pudientes granjeros en Holcomb, en el estado de Kansas.
A pesar de que con su cuestionable metodología -y con su éxito- Capote ofendió a no pocos, el libro sentó las bases para un nuevo periodismo, el periodismo literario, que se basa en la cercanía con el sujeto, en la capacidad para transmitir al lector lo que éste siente y piensa. En «A sangre fría», Capote logró un acercamiento que rayaba en la amistad con los dos asesinos, y no dudó en manipularlos -sobre todo a uno de ellos, Perry Smith- con tal de conseguir su propósito, o sea, no dudó en contar mentiras para obtener la verdad.
Entre los deudores de este estilo se encuentran, por citar unos pocos, Norman Mailer, Bob Woodward o Tom Wolfe, quien llevó el género a nuevas dimensiones con «La hoguera de las vanidades».
Para Bennett Miller, director de «Capote», el autor es «una de esas personas que representa algo más grande que sí mismo». «Creo que su ambición, ese tipo de éxito y el desplome subsiguiente son muy contemporáneos», agregó el director en declaraciones al «Times». Sea como fuere, el resurgir de su figura tiene lugar en un momento oscuro para el periodismo de Estados Unidos, cuando peligra uno de los elementos clave en la profesión, la figura de las fuentes confidenciales.No es, por cierto, que el propio Capotehiciese mucho caso de la confidencialidad de sus fuentes. Marlon Brando lo acusó de haber utilizado una larga conversación «off the record» para publicar un perfil sobre el actor, y el propio editor de la revista «New Yorker», donde se publicó esta entrevista y los primeros capítulos de «A sangre fría», se arrepintió de haber publicado algunas de sus notas.
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