21 de julio 2005 - 00:00
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El gran atractivo de la pieza de Patricia Suárez ambientada
en la Argentina de los años ’50 reside en el vínculo
entre dos inmigrantes alemanas estupendamente interpretadas
por Silvia Baylé y Marcela Ferradás.
Leni es modista y sus modales campechanos permiten que Vera -su clienta- se sienta algo más acompañada en un país que detesta. Vera sueña con volver a Hamburgo y recuperar los paseos junto al río, la música de Wagner, la risa de su hermana; lo que pronto se convierte en su principal objetivo de vida por influencia de la comedida Leni. Pero los buenos servicios de la modista (gestión de pasajes, trámites de documentación) no responden a un gesto humanitario, sino a un plan largamente pensado que involucra al marido de su clienta.
«El tapadito» incluye buenas dosis de suspenso y un final inesperado, que en realidad no sorprende porque repite la clásica fórmula hollywoodense de explicar las « rarezas» de los protagonistas asociándolas a algún trauma de guerra (tal como ocurría en «La decisión de Sophie» de Alan Pakula, para citar sólo un ejemplo). La intriga principal está bien llevada -uno de los méritos del director-, pero el gran atractivo de la pieza reside en ese choque entre mujeres que va creciendo a la vista del público. De la charla trivial sobre revistas de moda a la confesión pudorosa de una esposa golpeada, ambas mujeres se debaten entre el rencor y la complicidad.
Baylé transmite la calidez y el pragmatismo de una señora de barrio, pero también compone a una Leni peligrosa y siniestra. Ferradas, en cambio, interpreta a una mujer extremadamente frágil e insegura que destila seducción. La actriz exhibe un look muy '50 (a lo Debora Kerr). Esbelta y delicada, su Vera tiene vocación de víctima, pero detrás de tanta pasividad y dependencia esconde un espíritu sectario y arrogante.



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