Biden halló nuevo aliado en el irreverente Borat

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Con un humor tan hiriente como el del film original, el nuevo falso documental la emprende contra la gestión Donald Trump.

Las elecciones en Estados Unidos dan para todo, incluso una delirante comedia antiTrump que es la gran jugada de la plataforma Amazom Prime en estos días, La película en cuestión es la secuela de “Borat”, el film de 2006 que hizo famoso al comediante Sacha Baron Cohen en el papel de un periodista de Kazajistán que emprende un viaje por Estados Unidos para demostrar las diferencias y parecidos entre ambos países. La incorrección política del protagonista llegaba a niveles increíbles cuando confundía una reunión gay con un campeonato de lucha libre, o cuando en una cena elegante desconocía las funciones del inodoro, sin mencionar sus eternos chistes sobre matar gitanos y judíos.

Ahora, en esta segunda parte, cuyo título íntegro es “Borat: Siguiente Película Documental: Entrega de prodigioso soborno al régimen americano para hacer beneficios para una nación que fue gloriosa, Kazajistán” (“Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan”) el periodista ahora esta convencido de que tiene en sus manos la llave para salvar a su postrado país. Su idea es entregar a su hija virgen a algún alto mandatario estadounidense. Piensa primero en Donald Trump, pero se siente solidario con su esposa Melania, por lo que luego pone el foco en el vicepresidente Mike Pence, para finalmente convencerse de que quien realmente disfrutará de la intimidad con su virginal hija sería Rudy Giuliani, exalcalde republicano de Nueva York y abogado personal de Trump.

Si bien el director es Jason Woliner, no cabe duda de que los múltiples hallazgos de este nuevo film pertenecen a Baron Cohen, quien al saber que una buena película, repleta de gags, necesita muchos guionistas, lideró un ejército de 14 escritores, incluido él mismo. Y esta la vez la incorrección política se vuelve correcta, desde el punto de vista del partido Demócrata, ya que toda la película esta concebida para burlarse de la era Trump, lo que implica incluir en el film numerosas personalidades reales, ya sea de la cultura o de la política. Basta decir que, a los pocos minutos, Borat ya esta burlándose del coronavirus junto al contagiado Tom Hanks, o se ríe de Jair Bolsonaro –quien seguramente aun no vio el film, porque si no ya habría reaccionado al igual que Trump.

Las escenas de humor más salvaje son las que tienen que ver con Trump, Melania, Pence y sus seguidores, de los que se burla de manera impiadosa. Y el non plus ultra es la escena de la hija de Borat (la excelente actriz búlgara Maria Bakalova), quien se entrega a Rudy Giuliani con la esperanza de salvar su nación. No hay manera de saber cómo se las arreglaron para rodar esa escena, donde se ve al abogado tocarse los genitales delante de la actriz. En los EE.UU. esa escena provocó todo tipo de reacciones, empezando por el propio Giuliani, quien negó la veracidad de lo que se muestra, y que fue la que provocó la reacción de Trump en Twitter.

Esta nueva “Borat” tiene gags fuertes –los chistes sobre matar gitanos siguen siendo una constante del personaje y sus andanzas-, pero algunos provienen de la realidad. Es que Kazajistán, el país que Borat quiere salvar del desastre económico y cultural, ahora aprueba la película. Esto no fue así con la primera parte, cuando la prohibió en todo su territorio, lo que no impidió que se convirtiera en un éxito internacional basado en buena parte en las burlas a esa nación y sus habitantes. Pero ahora su gobierno, a través de su Secretaría de Turismo, está convencido de las películas de Borat pusieron su tierra en el mapa para millones de espectadores, y por eso lanzaron un nuevo clip de propaganda turística basado en el slogan de Borat: “Kazaksthan: Very Nice! (¡Muy bonito!), que Borat repite permanentemente.

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