11 de julio 2007 - 00:00

Ejemplo de cómo brindar buena ópera con presupuesto mínimo

Lara Mauro y Pablo Pollitzer, parte del buen elenco (sin«stars») de la excelente versión de «El barbero de Sevilla»,de Rossini, que montó el Teatro Roma de Avellaneda, peseal acotado presupuesto.
Lara Mauro y Pablo Pollitzer, parte del buen elenco (sin «stars») de la excelente versión de «El barbero de Sevilla», de Rossini, que montó el Teatro Roma de Avellaneda, pese al acotado presupuesto.
«El barbero de Sevilla». Mús.: G. Rossini. Lib.: C. Sterbini. Dir. Mus.: G. Paganini. Régie: C. y M. de la P. Perre. Esc.: F. Lozano. Ilum.: E. Bechara. Orq. Sinfónica. Municipal de Avellaneda y Coro del Instituto Mun. de Mús. Dir. Coro: R. Barrera. (Teatro Roma de Avellaneda; hasta el 14/7.)

La nueva producción de «El barbero de Sevilla» del Teatro Roma de Avellaneda puede ser ejemplo en más de un sentido. En primer lugar, de cómo con un presupuesto acotado se logra una régie ágil y divertida, utilizando los mínimos e indispensables elementos escénicos. También de cómo un elenco de cantantes jóvenes, aunque algunos con una interesante trayectoria en los espacios alternativos de ópera y aún en el Teatro Colón, se haya reunido con ajustado criterio de equipo -vale decir sin «stars»-, para conseguir una de las mejores versiones musicales de esta creación de Rossini en nuestro medio.

Desde la dirección escénica, Concepción y María de la Paz Perre elucubraron un entramado teatral siempre inquieto en lo visual y con una movilidad que se ensambla estrechamente con la pulsión musical de Rossini, de un vocalismo fascinante y de un humorismo, que más allá de las situaciones del libreto de Sterbini, también está presente en la chirriante instrumentación.

De ese aspecto (y de otros en los dominios de la conducción musical) se ocupa con talento Giorgio Paganini. A la excelencia de la guía orquestal (la Sinfónica Municipal toca como hacía mucho no se la oía) y de la participación del coro masculino del Instituto Municipal de Avellaneda dirigido por Ricardo Barrera se une un buen grupo de cantantes solistas. Sebastián Sorarrain como estupendo Fígaro, enlaza a una destreza escénica de primera una preparación musical impecable; Pablo Pollitzer es un Conde de Almaviva vivaz y de bello canto; Lara Mauro aporta una pícara personalidad teatral junto a un volumen y una musicalidad de profundos acentos; además de muy buen canto, Mario de Salvo hace una desopilante caracterización de Don Basilio; Fernando Santiago es un sagaz Don Bartolo, ya que sin ser un bajo buffo como exige el rol, suple con inteligencia y genuinas condiciones las exigencias del personaje. Pablo Basualdo, Fabiana Francovig, Matías Nakamura y Hugo Caruso completan el reparto adecuadamente.

Vale la pena acercarse al Roma de Avellaneda, que está ahi nomás cruzando el Riachuelo, para gozar con este hilarante «Barbero» de modestos recursos pero con mucho talento.

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