14 de junio 2005 - 00:00
El agua, una preocupación que excede a la estética
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Lucy y Jorge Orta presentan «Drink Water» en la Bienal de
Venecia, metáfora en la que se hacen presentes las temáticas
ligadas a la supervivencia.
Lucy conduce un taller que genera la discusión y se promete un debate público para expresar y grabar los diferentes puntos de vista. Han desarrollado un sistema de agua bombeada desde el Canal cercano hacia la Fundación de la Plaza San Marcos, una de las joyas de la arquitectura mundial. La muestra incluye equipos de distribución del agua potable, triciclos motorizados y «Drink Water» es el título del conjunto. Es la traducción al inglés de Bevilacqua, el nombre del centro cultural donde esta instalación singular tiene lugar.
Los artistas han querido ilustrar el problema del agua de modo tangible para incrementar el cambio de conducta de los consumidores. En esta oportunidad, una vez más, han llevado a la práctica algo que los caracteriza: la movilización colectiva de actores ajenos al sistema del arte. En esta ocasión han sido químicos, diseñadores, economistas y teóricos de la causa ecológica.
La obra toma la forma de un todo que integra el proceso de su preparación: el diseño hecho en París, Londres, Eindhoven y Treviso, así como los debates y seminarios complementarios. También la distribución y el embotellado del agua en la Fundación. Los objetos no son simples ornamentos ya que fueron diseñados para cumplir una función específica, pero también pretenden ser reproducidos y usados en otras circunstancias y en otras ciudades.
Lucy, inglesa, (1966) ha realizado obras como « arquitectura con alma», que presentaba objetos que respondían a una visión crítica de las áreas más sensibles de la sociedad señalando la necesidad de cambio y sugiriendo alternativas. En su trabajo Nexus Architecture un número de personas vestían trajes conectados unos a los otros, formando estructuras modulares que se relacionaban con el concepto de vínculo social.
El rosarino Jorge Orta (1953) estudió arquitectura y bellas artes. Desde los años 80, cuando se instaló en París, comenzó a experimentar con proyecciones de imágenes a gran escala, en colaboración con distintas ciudad confrontando signos e imágenes para iluminar espacios míticos. Una de sus intervenciones fue « Huellas sobre los Andes en Macchu Picchu», en la que evocó el pasado indígena y el hispánico, rescatando la fuerza política y económica de los imperios americanos y europeos de ese entonces.
Fue una actividad pública y de acceso libre, y como las anteriores se financió con fondos estatales y privados, también en España y Francia para que llegara al mayor número de ciudadanos. Al recobrar mitos, símbolos rituales, tradiciones sacras y valores populares, Orta puso el acento en la creatividad del hombre para confrontarla con quienes la disminuyen y retacean desde los centros de poder que no se preocupan por la cultura.
Hizo lo mismo cuando fue el representante argentino en la Bienal de Venecia de 1997. Proyectó imágenes precolombinas desde el Canal Grande entre San Marcos y el Puente del Rialto. Alquiló una embarcación que iba de un sitio al otro sin interrupción y utilizó como telones de fondo las fachadas de los palacios venecianos, durante las primeras quince noches de la Bienal.



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