"El boom del nuevo folklore fue más comercial que real"

Espectáculos

El santiagueño Peteco Carabajal es uno de los más claros exponentes del folklore argentino. Autor, compositor e intérprete aceptado por todos, tiene nuevo disco -»Arde la vida»- y lo presentará con dos shows en La Trastienda, hoy y mañana. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Qué diferencias hay entre su nuevo trabajo y lo que venía haciendo hasta ahora?


Peteco Carabajal: Respecto de la poesía, siento que hay una continuidad; aunque aquí he rescatado además la posibilidad de juntarme a componer con gente muy valiosa, como la canción que hicimos con Teresa Parodi, o con Miguel Simón, o con Trullenque, o el texto de Yupanqui que musicalicé. En lo musical, en cambio, hay menos cosas que las que venía utilizando. No están las voces de Roxana y de Graciela, por lo que mi voz aparece en forma más directa. No hay teclados ni instrumentos que puedan imitar a otros instrumentos. No hay bandoneón. Creo que de esta manera puedo llegar más directamente, como si fuera una reunión familiar. El acento está puesto ahora en el rasgueo de las guitarras, en el bombo, en el violín.

P.: Durante algún tiempo, muchos folkloristas buscaron agregar elementos, electrificar sus bandas, incluir sonidos no convencionales. ¿Qué lo ha llevado a elegir el camino inverso?

P.C.: Justamente, la saturación que ha producido todo eso. Creo que hay que volver a las viejas bases de la música, a músicos como Víctor Carrión, que trabajó en el disco, que conocen el folklore desde adentro pero que a la vez están abiertos a escuchar otras músicas. Hay muchos que están muy preocupados por imitar lo que escuchan en discos hechos afuera y todo termina pareciéndose a una banda pop. Yo estoy totalmente en contra de eso.

¿Primavera?

P.: ¿Qué ha dejado, en su opinión, esa primavera que vivió la música folklórica que algunos bautizaron como un nuevo boom?

P.C.: Creo que fue más una cosa de títulos puestos en alguna oficina de producción de Buenos Aires que lo que realmente pasó. Algunos se dieron cuenta de que había una necesidad de escuchar otras cosas; se adelantaron y les fue comercialmente muy bien. Me parece que la gente que marca los caminos sigue siendo muy poca y la misma de siempre, como el Chango Farías Gómez, que sigue siendo moderno. La parte buena de ese movimiento, que ya está bajando su efervescencia, es que permitió que el folklore se escuchara en todo el país y que muchos se entusiasmaran por hacer esta música. Lo malo, como contraparte, es que muchos jóvenes se olvidaron de la música y sólo se acercaron pensando en llegar rápidamente al éxito.

P.: ¿Pero no repercutió favorablemente también en quienes, como usted, ya venían trabajando desde antes?

P.C.: Quizás hubo una mayor atención de parte de los medios y un poco más de trabajo, pero nada del otro mundo. Lo del éxito de Soledad fue algo sólo para ella, para su grupo y para su oficina. Inclusive, el público que antes no escuchaba folklore y se acercó por Soledad no continuó después descubriendo a los clásicos o a otros artistas.

P.: ¿Hay alguien, entre la gente más joven, que le interese o en quien vea algún futuro?

P.C.: Creo que Rally Barrionuevo es de lo más interesante. Es un artista serio, que conoce, que tiene talento e ideas. Es un buen autor y compositor y tiene buenos conceptos más allá de lo musical. Es de los que saben reconocer que existe algo que se llama conocimiento; y trata de adquirirlo con humildad. También me interesó un cantante del sur que se llama Guajardo; no lo conozco personalmente, pero lo escuché en la radio y me pareció distinto. Y me sigue pareciendo fundamental la existencia de artistas como el Chango Farías Gómez; pasan los años y sigue estando delante de todos. Por otro lado, conozco mucha gente que tiene buenos temas pero que se han lanzado a escribir berretadas para aprovechar el momento. Lo justifican diciendo que cuando logren un piso económico se van a dedicar a escribir y a difundir lo que les gusta; pero no van a poder volver. Es una cuestión de actitud; a lo mejor todos, de algún modo, bastardeamos el arte, pero yo me rebelo contra eso.

P.: En su nuevo disco hay un par de temas cuyas letras tienen que ver con lo social, algo que no aparecía antes en sus discos. ¿A qué se debe?

P.C.: Puede ser que me interese aprovechar la posibilidad de marcar mi presencia en relación con lo que nos pasa. Y si yo no sé decirlo, elijo temas de otros que puedan decirlo por mí.

P.: ¿Cómo sigue su año después de los recitales de La Trastienda?

P.C.: Tenemos varias presentaciones programadas en Córdoba, en La Plata, en Salta; y seguramente se irán agregando otras. Pero además estoy empezando a trabajar en la producción del segundo disco de Roxana Carabajal. Es un trabajo, el de productor, que me gusta mucho. Confío mucho en el futuro de Roxana; no creo que se caiga porque no es sólo una cantante de moda.

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