El Cabaret berlinés se muda en mayo a la calle Corrientes

Espectáculos

(21/02/2002) Alberto Favero, 57 años, nació y se formó en La Plata, y en su Universidad estudió piano y composición. Recorrió el mundo y vivió en Nueva York. Desde hace muchos años, su carrera ha estado ligada a la música de muchas maneras: desde el jazz, desde la música clásica, desde el teatro, desde el acompañamiento de cantantes y actores.

Ahora mismo, su tiempo se reparte entre la dirección musical del último espectáculo de Enrique Pinti, la interpretación de varios números de «Porgy & Bess» en Clásica y Moderna junto a un quinteto de jazz, y la supervisión y dirección musical de la nueva versión de «Cabaret» que se verá desde fines de mayo en el teatro Opera de Buenos Aires.

«Mi vida musical siempre ha estado ligada, de una u otra manera, al teatro»
-dice Favero en conversación con este diario-. «Siempre me sentí más cómodo en la relación de lo sonoro con lo dramático: cuando trabajé con Nacha Guevara en muchos shows, o con Mario Benedetti en la composición de canciones donde lo poético tenía mucha importancia, cuando me junto con Adrea Tenuta para armar un recital que está pensado en función de lo que dicen las canciones, cuando trabajé en «El beso de la mujer araña» o en «Los Miserables»; e inclusive considero a «Porgy & Bess» en ese terreno, porque aunque lo hacemos instrumental, lo que suena está sostenido en la obra de Gershwin en el contenido dramático».

Periodista: ¿Cómo llegó a «Cabaret»?

Alberto Favero: Yo había trabajado con la misma productora en «Los Miserables». Y volvieron a convocarme para «Cabaret». En principio, la idea era poner «El fantasma de la ópera» pero la realidad argentina no lo permitió, al menos por ahora, por los muy altos costos de producción. Así llegamos a este «Cabaret» que corresponde a la nueva versión que hizo Sam Mendes y que actualmente se está dando en Nueva York. La obra fue escrita por John Kander, Joe Masteroff y Fred Ebb y había sido estrenada en Broadway, con una puesta de Harold Prince, en 1966, con Joel Grey en el papel protagónico del maestro de ceremonias y Lotte Lenya en el elenco. Después llegó la premiada película de 1972, otra vez con Grey y Liza Minelli y, en 1988, Prince hizo una nueva versión donde se mezclaban la primera puesta con la película. Finalmente, en 1998 se estrenó esta nueva versión, primero en Londres y al año siguiente -con muy pocos cambios-en el Studio 54 de Manhattan donde actualmente sigue en cartel.

Diferencias

P.: ¿Los que vieron la película encontrarán diferencias?

A.F.:
Sí, en algunos personajes y en algunas canciones. La película de Bob Fosse estaba más volcada hacia el music hall de Broadway; en cambio, la puesta de Mendes apunta más al teatro alemán de los años '30, en la línea de Kurt Weill y Bertolt Brecht. En esta versión tiene mucha importancia el papel del maestro de ceremonias.

P: ¿Cuál es exactamente su función en esta puesta argentina?


A.F.:
Tengo un doble compromiso. Por un lado soy el director musical y el pianista del conjunto, con lo que mi función fue elegir a los músicos, muchos de los cuales son además cantantes, bailarines y actores, armar la orquesta y el ensamble, seleccionar a los solistas, adaptar la orquestación a los requerimientos de la puesta argentina y ensayar con todos ellos. Pero además soy el supervisor, con lo que tengo una tarea en la puesta general, en la adaptación a la sala -mucho más grande que el Studio 54. Yo ya había desempeñado ese papel en «El beso...» pero no en «Miserables». Pero los autores, esta vez, me han dado su confianza también en ese rubro.

P.: ¿La puesta tendrá la espectacularidad de los otros musicales?


A.F.:
Es más pequeña que «El fantasma de la ópera» pero no deja de ser ambiciosa. Yo tengo 20 músicos a mi cargo de los cuales ocho cumplen además otras funciones, cantando, bailando y actuando. Y en este caso es posible hacerlo sólo porque se trata de una empresa multinacional que tiene su cabecera en México; de otro modo, ni siquiera se hubiera podido sacar el dinero para pagar derechos, regalías, cachets internacionales.

P: ¿Le gusta esta tarea previa al estreno?

A.F.:
Sí. Lo previo siempre me gusta cuando trabajo con gente interesante. Con Pinti, por ejemplo, es muy divertido trabajar; los que tenemos el privilegio de estar en el equipo de «Candombe» lo pasamos muy bien en los ensayos. Los musicales son muy trabajosos y por momentos agotadores. Sobre todo, cuando se trata de obras como «Cabaret» que conoce todo el mundo y, en consecuencia, requieren una atención muy especial.

P: ¿Y en qué se diferencia este tipo de trabajo con el que hacía, por ejemplo, con Andrea Tenuta?

A.F.:
Finalmente, no es tan distinto porque con Andrea trabajamos cada canción como si fuera una pequeña obra de teatro. Pensá que eran canciones de distintos autores y de estilos muy variados pero que sin embargo tenían una coherencia puestas en el mismo espectáculo; hacíamos una puesta teatral aunque fuera un recital. Ocurre que yo soy una persona de teatro. Con ese espíritu se encaró «Porgy & Bess», que es una ópera, aunque nosotros, en Clásica y Moderna, lo hagamos como un concierto instrumental. Las canciones tienen un significado y eso debe quedar reflejado en la música.

P: ¿Qué expectativas tienen con «Cabaret» en este contexto económico?


AF: Normalmente, debería decir que si se mantiene ocho meses es un éxito -tal como sucedió con «Bella y Bestia» o con «Miserables». «Cabaret» tiene todo para superar ese tiempo; entonces, ya estaríamos hablando de un éxito. Por supuesto, estos tiempos no son los mismos. Todo va a depender mucho de cómo evolucione la situación del país.

La ficha técnica de la puesta argentina incluye a
Alberto Negrín (escenografía y ambientación), Susan Taylor -asociada a Rob Marshall que cumple esa función en Nueva York-(coreografía), Gonzalo De María (adaptación al castellano), y la dirección del norteamericano Brian Thomas McNicholl. Los papeles principales estarán a cargo de Guillermo Angelelli -(maestro de ceremonias), Elena Roger (Sally Bowles), Luz Kerz (Fraulein Schneider) y Salo Pasik (Herr Schulz), y aún faltan definir los responsables de los papeles de Cliff Bradshaw, Ernst Ludwig y Fraulein Kost.

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