Una muestra del nuevo cambio radical en la obra de Kirin.
Kirin( Carlos Dell'Agostino, Bahía Blanca 1953), no estuvo ni está atravesado por el desencanto del arte, la deconstrucción, el post no importa qué, lo contemporáneo que se confunde con «lo nuevo o a la moda», lo banal, o el mercado del arte, los flashes mediáticos, la consabida muestra bienal. Una rara avis dentro de nuestro panorama plástico si consideramos que expone ocasionalmente. Tan ocasionalmente que, a veces, cubre un lapso de 10 años en los que indaga en su propia obra hasta agotarla. Después llega el momento del cambio, generalmente radical.
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En 1991 presentó en Van Riel sus obsesivas escrituras automáticas con las que cubría toda la tela, signos desconocidos -quizás más de 60-una suerte de jeroglífico que el artista confiesa no saber cómo llegó hasta él. Los objetos que acompañaban la muestra y que realizó durante varios años, también de una rigurosidad formal admirable, tenían su raíz en el pensamiento mágico medieval y los conocimientos de medicina, música y astrología.
En 1999 la Galería Sur (Uruguay) editó el bello libro «Los Angeles Son Las Moscas Del Paraíso», textos e ilustraciones del artista basados en sus collages de carácter surrealista. Gran maestría en el dibujo, irreverente en su composición, apocalípticos y poéticos. En otro libro, « Arcanos Mayores», edición de la misma galería uruguaya, el prologuista, Alejandro Puga señala que «el Tarot como fuente de infinitas combinaciones se debía una como la que nos propone Kirin, que hubiera conmovido hasta las lágrimas a Papus, creador de un mazo poco divulgado y exégeta del Tarot como nadie». Son veintidós imágenes de muy extraña concepción acompañadas de textos de Eliphas Levi, Octavio Paz, Fernando Pessoa, Apollinaire, entre otros.
Pero Kirin da una vuelta de tuerca y ahora, en 2004, aparece con «Negro de Marfil». Como gran conocedor y hacedor de música -«hago ruidos», dice-, estas formas geométricas están atravesadas por el sonido que las deforma. Negro mate, sin rastros de pinceladas.
Homogéneo. ¿La nada sin posibilidades, un final para siempre?, como señalaba Kandinski. Salpicaduras cósmicas, imágenes recortadas. El espíritu se concentra y se funde en la Gran Armonía. Silencio. Simultáneamente en Galería Van Riel (Talcahuano 1257 PB) y Galería Jorge Mara-La Ruche (Arenales 1321) que a su vez han coeditado el excelente libro-catálogo con 22 poemas clásicos chinos traducidos por Octavio Paz. Hasta fines de diciembre.
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