Representación
de Clorindo
Testa, ya
reconquistada
la democracia,
de los tristes
años de
dictadura
militar, que
tuvieron un
espacio de
resistencia en
CAYC, creado
a tal efecto en
1969.
Creado en 1969, como un ámbito cultural privado cuando las instituciones oficiales estaban salpicadas por la presencia de uniformes militares en tiempos de Onganía, el Centro de Arte y Comunicación - CAYC - afianzó su papel de espacio alternativo de diálogo para artistas, arquitectos e intelectuales durante los años de la última dictadura (1976-1983) y, por otro lado, quiso difundir las obras de los creadores fuera del país.
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Invitados por el CAYC, importantes figuras de distintos continentes visitaron Buenos Aires en esos años tristes, justamente porque no se trataba de una sala oficial subordinada a los militares. También los más reconocidos artistas, arquitectos y críticos argentinos participaron en sus actividades ya que en aquel momento era casi el único espacio alternativo. Después, afortunadamente, con la llegada de la democracia se abrieron otros centros de arte y fundaciones. En las salas del CAYC, la generación de estudiantes de aquellos años, concurrieron a cursos y talleres de destacados arquitectos e intelectuales que después de 1983, pudieron acceder y retomar sus cátedras en la universidad nacional.
En agosto de 1969 la institución -recién creada- se presentó por primera vez como Centro de Arte y Comunicación, en la entonces Galería Bonino, con la muestra «Arte y Cibernética» que surgió de un viaje de sus directores a Japón en febrero de ese año. En Tokio, con artistas y matemáticos que trabajaban juntos en el Computer Technique Group (CTG), desarrollaron una labor colectiva con la herramienta que comenzaba a ser una vedette tecnológica: la computadora. Así se generó un seminario cerrado y un coloquio con público y, más tarde, una muestra en la que participaron grandes artistas argentinos como Luis Benedit, Antonio Berni, Ernesto Deira, Víctor Grippo, Vicente Marotta, Rogelio Polesello y Osvaldo Romberg, entre otros. El resultado de esos trabajos fue la exhibición de obras llevadas a cabo durante seis meses en la Escuela ORT, en la Galería Bonino.
Este primer grupo fue el embrión de lo que luego sería el CAYC en Viamonte 452, donde antes había una vieja librería ubicada junto a la entonces sede de la Facultad de Filosofía y Letras. El Centro institucionalizó la invitación a figuras sobresalientes del mundo del pensamiento, y vino gente muy valiosa, como John Cage, Jean Baudrillard, Belaunde Therry, Umberto Eco -cuando sólo era conocido en los cenáculos intelectuales-. Abraham Moles, que fue el primero en aplicar la teoría de la comunicación, estuvo en 1971, 1975 y en 1988 en Buenos Aires, y teorizó lo que había visto en nuestra ciudad. En cuanto a las muestras en sí, en 1970 estuvo en Buenos Aires el grupo inglés Art & Language, y su teórico Charles Harrison. En 1971, Joseph Kosuth, un neoyorquino que luego se convertiría en uno de los difusores más lúcidos de la estética conceptual.
Cuando en 1972, se realizó «CAYC al aire libre», la policía cerró la plaza y confiscó todas las obras y sus estructuras. La muestra en la Plaza Roberto Arlt se consideró « subversiva». Fue una megamuestra que incluyó 800 obras pertenecientes a 194 artistas (540 obras de 114 creadores oriundos de 24 países extranjeros, más 260 obras de 80 creadores argentinos). A partir de la visita del famoso Jerzy Grotowsky en 1971, para participar en un encuentro de directores de teatro en Córdoba, se retomó contacto con él y vino a Buenos Aires. No quiso hablar en público en la Argentina porque decía: «el país está bajo una dictadura militar»; pero aceptó hacerlo en el Centro -sabiendo que no era un espacio oficial- antes de regresar a Varsovia, de camino entre Córdoba y Ezeiza. Una semana después de las charlas -de Oppenheim, Kosuth, Eco, Cage y Grotowsky-, un pequeño grupo de artistas argentinos comenzaron a reunirse y luego de varios encuentros, de los veinticinco convocados quedaron trece. Curiosamente, como el número de bancos del Teatro Laboratorio de Grotowsky en Opole.
Ese fue el origen del Grupo de los Trece, en 1971. Con el correr del tiempo algunos se alejaron para radicarse en Europa; así quedaron nueve participantes: ocho artistas y un crítico. Jacques Bedel, Luis Benedit, Jorge González Mir, Víctor Grippo, Leopoldo Maler, Vicente Marotta, Alfredo Portillos, Clorindo Testa y quien escribe esta nota. Luego pasó a llamarse Grupo CAYC, nombre del Centro que los agrupaba. Cuando en 1977 el Grupo obtuvo el máximo galardón en la XIV Bienal de San Pablo, no había sido convocado por una invitación oficial. Había presentado la exhibición privadamente bajo el título «Signos en Ecosistemas Artificiales». Los artistas participaron como grupo independiente y no como representación oficial por eso la bandera argentina no estaba incluida en el exterior del pabellón del Parque Ibirapuera, estupendo edificio del inolvidable arquitecto Niemeyer.
En aquellos tiempos difíciles, el CAYC organizó innumerables muestras en el exterior, no sólo porque en muchos casos era peligroso presentarlas en el país sino también para dar a conocer la potencia del arte y la arquitectura argentinas. Entre otras exposiciones presentó en 1971, «De la figuración al arte de sistemas», en le Centro de Artes Camden, de Londres, con obras de 23 artistas argentinos, entre ellos, Antonio Berni, Luis Benedit, Ernesto Deira, Alberto Heredia, Lea Lublin, Osvaldo Romberg, Clorindo Testa y Jorge de la Vega. Al año siguiente, «Hacia un perfil del arte latinoamericano», en la III Bienal Coltejer de Medellín, Colombia, se expuso un total de 148 obras. Expuesta luego en Buenos Aires, circuló más tarde por Pamplona, Madrid, Varsovia, Reikiavik, Quito, Panamá y dos centros de arte estadounidenses: la Galería Anderson de la Universidad de Virginia, y el Museo del Oberlin College, en Ohio. «Arte de sistemas» (con 60 artistas latinoamericanos, incluidos los argentinos), en el Centro Internacional de Cultura de Amberes y, luego, en el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres, en 1974. «Arte de Sistemas», en el Espace Cardin de París y el Palazzo dei Diamanti de Ferrara, Italia, en 1975; y en el Museo de Arte Moderno de Louisiana en Humlebaek, Dinamarca, en 1977. El año siguiente, «América latina 78», con 246 obras, en la Fundación Joan Miró de Barcelona. Las obras salían del país dentro de containers en los que figuraban como ropa usada, milagrosamente nunca fueron abiertas al salir de Buenos Aires.
Entre los simposios en el exterior, el CAYC organizó las «Jornadas Interdisciplinarias de arte corporal y performances», en el Centro Georges Pompidou de París, con la participación de 50 críticos, teóricosy artistas del mundo entero. «El arte de la Performance», en el Palacio Grassi de Venecia, con seiscientos espectadores, en asociación con la Universidad de Nueva York. Luego, el «Primer Encuentro Internacional de Críticos de Arquitectura», organizado con la Fundación Joan Miró, de Barcelona en 1980. «Diálogo entre las Américas y Europa», en el Museo de Arte Moderno de Lausana, con críticos como René Berger (director); Georges Boudaille, presidente de la Bienal de París; el gran crítico de Milán, Gillo Dorfles; Vittorio Fagone, el curador de la Documenta de Kassel; Clement Greenberg, uno de los grandes teóricos norteamericanos; Alessandro Mendini, el gran diseñador italiano; Vicente Aguilera Cerni, director de Museo y presidente de la ACA española; y Angiola Churchill, decana de la New York University, entre otros, en 1981.
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