15 de febrero 2005 - 00:00

El East Village a la luz actual

Chelsea (Nueva York) - En el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo (New Museum of Contemporary Art) de Nueva York se exhibe, hasta el 19 de marzo, la muestra East Village USA. Hace pocos meses se trasladó a Chelsea el New Museum que antes estaba en el Soho, en la calle Broadway -donde además cerró la sucursal del Museo Guggenheim.

El arquitecto holandés Rem Koolhas hizo ahí una fabulosa tienda comercial de la diseñadora italiana Prada. Hace más de veinte años, a comienzos de los 80, el arte de Nueva York fue revolucionado por las audaces propuestas de un grupo de galerías de arte del East Village, en su mayoría modestas vidrieras de tiendas.

Impulsado en 1981 con la apertura de la galería FUN, el fenómeno del East Village alcanzó su máxima intensidad hacia 1984-85 y tuvo su declinación en 1987. En aquellos años emergieron más de cien galerías que se afianzaron y florecieron tan rápidamente como luego desaparecieron. Casi 25 años después de su inicio, hoy tiene lugar una revisión histórica en el Nuevo Museo, con un panorama un poco pobre de obras, casi todas entre los años 1981 a 1987, de más de setenta y cinco artistas.

Pretende cubrir un espectro completo de estilos -sin conseguirlo-, desde el Pop urbano de los graffiti hasta la ironía moderada del Neo Geo, e incluye pinturas, esculturas, fotografías, videos, performances, films y música. Algunos muy buenos artistas: desde Jean Michael Basquiat y Keith Haring hasta Jeff Koons y Kiki Smith, el East Village fue un trampolín para muchos de los más influyentes de las pasadas dos décadas.

Se presentan como grupo estos y otros artistas en su fase formativa y en relación con trabajos importantes de sus contemporáneos. «Malas condiciones de vida, crimen, drogas, marcaron la fuerte solidaridad de este ghetto cultural y bohemio de anarquistas, punks, artistas, residentes ilegales, que tuvo su glamour propio», señaló Lisa Phillips quien recuerda que en aquellos años era joven curadora del Museo Whitney y visitaba diariamente esas galerías y talleres.

El primer desarrollo que llamó la atención fue el lanzamiento de la música rock a mediados de los 70. El impacto del punk y la nueva ola fue grande y se sumó a un tiempo en el que la vida nocturna era un aspecto definitorio de la ciudad de Nueva York. Varios artistas, incluso Basquiat, formaron su propia banda. El fenómeno de los años 80 tuvo figuras legendarias como Allen Ginsberg, Larry Rivers y Jack Smith trabajando como mentores de la nueva cosecha de jóvenes artistas. East Village se convirtió en un destino para la música, la danza, las performances, el cine independiente, y estuvo acompañado por el desarrollo de espacios-clubes híbridos desde el Life Café y el Pyramid Club hasta el apogeo de 8BC, Limbo Lounge, Darinka y otros no tan exitosos.

Entre las observaciones finales del catálogo de la muestra, se señala que muchos de los artistas cuyas carreras prosperaron luego de 1987 eligieron desconocer la importancia del East Village en su desarrollo artístico y profesional y esas decisiones afectaron el modo en que el periodo es tan poco recordado actualmente. Además ha faltado de un esfuerzo museológico para evaluar el arte de ese tiempo y eso ha producido un vacío para los estudiantes y jóvenes artistas de hoy. La muestra East Village USA en el Nuevo Museo aspira a salvar esa desmemoria, pero tampoco lo consigue.

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