«De lágrimas», idea de E. Rudnitzky y A. Tantanian. Int. y Dir. Gral.: A. Tantanian. Dir. Mus.: P. Bronzini y M. Rausch. Músicos: I. Barenboim, P. Bronzini, M. Rausch, L.Sánchez. Vest.: O.Puppo. Dis. de Luces: P.Estévez. (El club del vino -Domingos de septiembre y octubre, 20.30)
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El llanto es el signo más tangible del dolor y su sola presencia basta para desplegar una expresiva puesta en escena. Por eso está muy presente en el cancionero popular siempre inclinado a recrear historias de amor, abandono y muerte.
En «De lágrimas», este costado sentimental se ve enriquecido con otros registros relacionados con el humor, la ironía y hasta con cierta angustia existencial. El actor y cantante Alejandro Tantanian (más abocado últimamente a su trabajo de director y dramaturgo) se ocupó de reunir para este show un ecléctico repertorio musical que parte del barroco y llega hasta nuestros días.
•Buen cantante
Tantanian es un intérprete a tener en cuenta. Su cálida voz de tenor le permite ofrecer una gran riqueza de matices, pero a la vez se ocupa de subrayar las posibilidades dramáticas de cada tema, tal como lo demostró en sus anteriores shows musicales: «Potpourrí violento», «Kurt Weill. Berlín. Postales en sombra» y «Proyecto Brecht».
Esta vez, se permite ironizar sobre el martirio amoroso a través del bolero «Lágrimas negras» y del tango «Whisky» en donde advierte: «¡No es de este siglo llorar!». Su veta cómica aflora con mayor fuerza en el mimoso diálogo de «No me llores», de Willie Colón, y en el patético fetichismo de «Tu pañuelo», un tema que popularizó Tito Rodríguez.
El madrigal «In darkness let me dwell» de John Dowland (1563-1626) propone un clima más intimista y melancólico al que se suman «Tears in heaven» (el tema que Eric Clapton le dedicó a su pequeño hijo muerto en 1991), «Una furtiva lágrima» de Donizzetti, y «Oblivion soave» de Monteverdi, éste último con arreglos de Edgardo Rudnitzky.
Hay otras canciones en el show, pero, en donde más se luce esta doble vertiente de actor y cantante que cultiva Tantanian es en el rubro tango. «La última curda», «Desencuentro» y «Acquaforte» le permiten recrear momentos de gran tensión dramática y de exquisita musicalidad, además de renovar la lectura de estos temas. «De lágrimas» cuenta con muy buenos arreglos de Pablo Bronzini y Miguel Rausch. Ellos también forman parte del eficaz equipo de músicos que acompaña al cantante dentro de un ambiente distendido y de agradable complicidad.
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