«El mundo está loco, loco» («The Rat Race», EE.UU., 2001; habl. en inglés). Dir.: J. Zucker. Int.: J. Cleese, W. Goldberg, R. Atkinson, C. Gooding Jr. y otros.
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El problema del mundo es que ya no está loco loco sino demasiado calculador. Por ejemplo: se toma la fórmula, casi exacta, de la multiestelar comedia disparatada de Stanley Kramer de 1963, se la modifica y aggiorna un poco, y se emprende, como sus protagonistas, una alocada carrera tras los dólares.
Claro, ahora ya no están ni Spencer Tracy, ni Jimmy Durante, ni Mickey Rooney, ni Buster Keaton ni Jerry Lewis cruzando la calle y aplastando un sombrero, y mucho menos sobrevive esa gracia ingenua, tan air du temps de los 60, que hizo de aquel film un formidable éxito de boletería a lo largo del tiempo y en sucesivas reposiciones.
Lo original del estreno en la Argentina de esta nueva película, titulada en su original «The Rat Race», es haber desnudado sin ambages su modelo al rebautizarla directamente como «El mundo está loco, loco». Pero no se trata de una remake abierta sino de una remake avergonzada (o desvergonzada).
Los que corren tras el botín, ahora, no son automovilistas circunstanciales sino un grupo de huéspedes en un hotel casino de Las Vegas, que son presa, sin saberlo, de una apuesta a alto nivel de la que participan otros huéspedes millonarios, organizada por el manager.
El director, Jerry Zucker, que también tuvo tiempos mejores (como en los años de «¿Y dónde está el piloto?»), es un devoto del gag encadenado, y no todos los que se suceden en esta película son desafortunados: hay algunos buenos momentos como los que protagoniza la familia que huye en un auto que perteneció a Hitler y termina en un acto de veteranos de guerra norteamericanos. Y también otro, al que el subtitulado no puede hacerle justicia (hay un juego de palabras intraducible entre «byke», moto o bicicleta, y «dyke», lesbiana).
Pero, en general, la trama transcurre en un clima de media sonrisa y cierto sopor, sin contar algunos pasajes de discutible gusto como el del corazón que va a ser transplantado, que protagoniza Rowan Atkinson, el actor que, increíblemente, alguna vez hizo reír en «Mr. Bean».
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