13 de marzo 2006 - 00:00

El prolífico Marc Chagall es un mimado del mercado

El prolífico Marc Chagall es un mimado del mercado
El siglo XX estuvo marcado a fuego por Pablo Picasso, Salvador Dalí, Andy Warhol, Joan Miró y Marc Chagall, no sólo por sus calidades artísticas y sus vidas cargadas de anécdotas, sino porque también han sido los artistas más prolíficos. Son casos que confirman aquello de que la norma de escasez no se aplica al mercado de arte.

Es difícil justificar su permanente incremento de precios cuando, sólo en subastas, cada año se venden 1.600 obras de Picasso, 700 de Dalí, 600 de Warhol, 500 de Miró y 700 de Chagall. Es cierto que 90 por ciento son grabados, generalmente litografías (la técnica de grabar sobre piedra) pero esto lleva a pensar que para generar un mercado hay que tener obras para ofertar y de esta manera se puede interesar e incrementar la demanda. Todos estos artistas han tenido los mejores mercaderes de arte a su servicio y ellos han invertido en su difusión y promoción, por aquello de que nadie puede desear lo que no conoce.

Chagall
es un mimado del mercado. Su fuerte contenido místico y religioso es un atractivo extraordinario para sus millones de admiradores. Era un «jasidim»(pietistas judios) y sostenía que la cosa mas pequeña de la naturaleza esconde una chispa de fuego místico. Eso se aprecia en los 240 metros cuadrados que pintó en la Opera de Paris en 1965 y que sirvió de antecedente para la maravilla que realizó al año siguiente en el Teatro Colón el recordado Raúl Soldi.

• Viajero

Cuando Chagall describía su obra, decía: «Situé allá arriba, como en un ramo, los sueños y las creaciones de los intérpretes y de los músicos, quise cantar como un pájaro...».

Sin duda que la obra de Chagall no hubiera alcanzadola difusión que ha tenido si él no hubiera viajado tanto, hasta radicarse en Estados Unidos donde su marchand, el hijo de Henri Matisse, Pierre, difundió de manera brillante sus trabajos.

También influyó la gran cantidad de obra gráfica, que ha permitido que se pueda tener una obra de Chagall desde los seiscientos dólares y que se multipliquen sus exposiciones con obra gráfica como la que se encuentra en nuestro Centro Cultural Borges.

Otra característica de importancia es la personalidad de
Chagall es que no se dejó influenciar por la cantidad de movimientos que surgieron en su larga vida (vivió 98 años). Su obra siempre ha tenido una coherencia y personalidad únicas, quizás porque pintó con el corazón.

Sus obras más bellas se pueden ver en Nueva York, en el Museo Guggenheim, que debe ser el edificio más extraordinario para contemplar las obras de arte. Allí también se pueden ver algunos maravillosos
Picasso que fueron expuestos en Buenos Aires en 1936 sin que a nadie le interesara comprarlos.

Además de los grabados, las témperas y gouaches son también muy buscadas por los coleccionistas que, en muchos casos, sienten que tener un
Chagall no debe ser una asignatura pendiente.

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