5 de febrero 2003 - 00:00

El proyecto Scorsese que en EEUU nadie quiso financiar

El proyecto Scorsese que en EEUU nadie quiso financiar
El último opus del siempresorprendente Martin Scorsese, «Pandillas de Nueva York» que se estrena mañana en nuestro país describe un momento muy poco conocido de la historia norteamericana: a mitad del siglo XIX, la ciudad de Nueva York soportaba grandes conflictos sociales ya que casi todos los sectores marginales odiaban a los inmigrantes irlandeses, que a su vez se humillaban aceptando cualquier empleo por menos dinero que los demás (incluyendo la mucho más marginada población negra). Lejos del campo de batalla y de los ideales anti-esclavistas (concepto que ni siquiera entendían) los descastados irlandeses terminaron protagonizando una rebelión ultraviolenta contra el reclutamiento forzoso.

Si desde siempre la Guerra Civil fue un asunto casi prohibido para los estudios hollywoodenses, el anárquico episodio neoyorquino retratado por Scorsese jamás podría haber interesado a ningun estudio importante. De modo que Scorsese no le debe este milagro de producción a Miramax, ni a ningún otro estudio estadounidense; la realidad es que luego de años de proponer el proyecto «Gangs of New York» sin resultados negativos, ni siquiera el interés de Leonardo Di Caprio por trabajar con el director de «Buenos Muchachos» sirvió para interesar a los productores importantes.

• Espaldarazo

En cambio, el gran espaldarazo vino de Inglaterra: Graham King, el productor de «Traffic», tenía cierta ansiedad por participar de cualquier film que incluyera a un superastro tipo Leonardo Di Caprio, y sin tener una idea acerca de la complejidad de un proyecto como «Pandillas...», King convocó a inversores de toda Europa, que nunca se sintieron intimidados por las escenas de violencia extrema y el tono temible del guión que venía espantando a los productores estadounidenses desde la década del '70. Especialmente luego del fracaso monumental del western «Las puertas del cielo» («Heaven's Gate») la película de Michael Cimino que sirvió como chivo expiatorio de cualquier producción importante provista de algún tema más o menos interesante.

Si en «Calles Peligrosas», la Nueva York de Scorsese estaba casi íntegramente filmada en Los Angeles, 30 años después la misma ciudad -versión siglo XIX-se reconstruyó en sets italianos. Alguien ideó peleas entre el productor de Miramax y el director, romances entre Leonardo Di Caprio y Cameron Díaz, peleas entre los dos actores protagónicos, y declaraciones de la actriz estelar desmintiendo diplomáticamente su romance con el chico de «Titanic».

Como sea, el film se convirtió en uno de los más esperados de los últimos tiempos, y Scorsese estaba feliz al ser entrevistado por Larry King: «Nunca dispuse de un despliegue de producción tan grande, y nunca me fue tan bien en la taquilla». Si tiene tantos inversores como esta vez, quizá ya esté ultimando detalles del «Nostromo» que estuvo a punto de filmar David Lean.

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