23 de noviembre 2001 - 00:00
"El tango es lo único a lo que no me animo"
-
HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
Víctor Biglione
Periodista: ¿Cómo recuerda su niñez en Buenos Aires?
Víctor Biglione: Con mucho cariño. Fue una infancia algo alborotada porque mis padres tenían militancia política y estaban poco en mi casa, de modo que mis abuelos y mis tíos cubrieron buena parte del espacio de cariño que necesita un niño. Pero yo siempre me sentí muy bien allí. Y es por mi madre, con la que viví la mayor parte de mi vida, que pude conocer todo tipo de música, de cine, de literatura. Con 10 años leí a Borges y a Cortázar; y por ella conocí el jazz, el rock, la música clásica, Piazzolla, Caetano, los grandes directores de cine. Por mi viejo, mucho más tanguero, me hice fanático de Gardel, de Julio Sosa, de la orquesta de Troilo.
V.B.: Me interesa todo lo que tiene que ver con la música brasileña y la bossa nova. Pero ocurre que ya con 18 años estaba trabajando profesionalmente. Armé bandas de rock y de jazz, integré grupos de blues y de fusión, estudié en Berkeley, participé en montones de grabaciones y de giras con los músicos y cantantes más diversos, escribí música para cine, televisión y teatro y, por cierto, he armado mi propio camino como solista y grabado 14 álbumes al frente de distintas formaciones. Todo eso me ha dado una gran ductilidad que me permite adaptarme a tocar, tanto con Lee Konitz y Steve Hackett como con Milton Nascimento o María Bethania. Y del mismo modo, trabajar con la guitarra acústica o con la eléctrica. A lo único que no me animo es al tango; no se me ha dado la oportunidad de profundizar en él y lo respeto mucho como para hacerlo, al menos por ahora.
P.: ¿Con quiénes ha tocado más?
P.: ¿Integrar la banda de un cantante tiene su costado placentero o es sólo un trabajo?
V.B.: En principio, quiero decir -y en eso discrepo con muchos colegas míos-que cuando yo acepto un trabajo y sus condiciones, trato de hacerlo de la mejor manera y con alegría. Y cuando toqué con Xuxa, por ejemplo, me lo tomé tan en serio como cuando lo hice con Konitz; y hasta colaboré en su fonética para sus álbumes en castellano. Pero, además, muchos cantantes son grandes músicos. Chico Buarque, por ejemplo, es de lo más grande que ha dado la música en el mundo; su conjunción de palabras, melodía y armonía no tiene equivalencia en otro artista. Joao Bosco es otro tipo impresionante. Pero también he aprendido cosas con Djavan, con Roberto Carlos, y hasta con Xuxa.
V.B.: Mucho menos que antes. Desde el '95 ya no salgo de gira con otra gente porque eso empezó a chocar con mis proyectos solistas. Ahora siento la libertad de armar un proyecto con Andy Summers, con el que hicimos algunos conciertos y un disco, o de escribir para una película, o para hacer mis discos y mis shows sin complicarme la vida ni complicársela a nadie. Sí he seguido haciendo trabajos de sesión en estudio, o grabando publicidad, o escribiendo para teatro o para televisión. Y me da placer hacerlo; por ejemplo, ver los goles de Argentina con mi música en la cortina de un programa de fútbol, aquí en Brasil, es algo que me regocija.
P.: ¿Qué hará en Buenos Aires?
V.B.: Voy a ir con un trío, con Alex Rocha en bajo y André Tandeta en batería. Y, aunque seguramente haremos distintas músicas, fundamentalmente vamos a presentar mi disco más reciente, «Fire», que editamos el año pasado.




Dejá tu comentario