El tango en su plenitud

Espectáculos

«Tangorama». Dir. y coreog.: M. Godoy y G. Zajac. Orq. Madero tango. Dir.: H. Ridolfi. Voz: A. Perrone. Cuerpo de baile. Escenog.: M. Pont. Ilum. : G. Córdova. Vest.: M. Bobek. (Madero Tango). De lunes a domingos.

La estrella de la danza Mora Godoy, luego de haber protagonizado el musical argentino «Tanguera», vuelve a ser protagonista de otro espectáculo musical centralizado en el tango y sus matices. Asociada a Gustavo Zajac, que incursionó en Broadway, dirigió la última producción Romay de «El hombre de La Mancha» y prepara la versión local de «Víctor-Victoria» para el mismo productor, presentan ahora «Tangorama», nuevo y ambicioso musical en el que comparten la coreografía y la dirección general.

La idea que guió a ambos artistas es la de realizar un viaje por los colores del tango. Cuatro actos pintados de blanco, azul, rojo y negro indican al espectador cuatro temperamentos y sus respectivas miradas al carácter que rodea al folklore urbano, fluctuante entre el nada inocente candor de los comienzos (La Revelación), la laxa actitud romántica del tiempo siguiente (La Nostalgia), la audacia desinhibida de la atracción sexual (La Pasión) y la mirada hacia el futuro sin condicionamientos (La Modernidad).

Cada uno de los actos es un núcleo dramático cerrado aunque se interconectan entre sí, sumando en total unos noventa minutos de danza y música con preeminencia de la primera y algunas instancias puramente instrumentales (a cargo de la excelente orquesta que conduce Humberto Ridolfi) o vocales (en la voz de Héctor Pilatti y Alejandro Perrone, alternativamente).

La coreografía compartida entre Godoy y Zajac apunta a un lenguaje integrador donde la danza se adapta a la música del dos por cuatro. Entre leve y falsamente ingenuo, el movimiento adquiere por tramos la concupiscencia y energía vital del tango. La danza clásica y acrobática no falta en los impactantes dúos en que Godoy y el bailarín brasileño Junior Cervila reproducen audazmente las bifurcaciones del amor en las más distintas formas. Deslumbrantes en su plenitud casi deportiva, la danza de ambas estrellas se transforma en el centro de un espectáculo en el que cinco disciplinadas parejas más conforman un coro que va desde los inicios hasta la posmodernidad del tango.

En la dirección del show, Gustavo Zajac impone su buen gusto y extremado refinamiento que le otorga al todo una categoría internacional evitando la frontalidad y la unilateralidad del escenario a la italiana, transformando el ámbito amplio de Madero Tango en un espacio polivalente en el que la danza se alterna desde distintas direcciones hacia la mirada del espectador.

Este procedimiento le otorga a «Tangorama» una espectacularidad buscada, asimismo, desde el diseño de vestuario de inusual riqueza estética de Mariel Bobek y la plasticidad aportada por los telones y la escenografía de Marcelo Pont, tanto como las luces de Gonzalo Córdoba. Juan de Dios Filiberto, Mariano Mores, Angel Villoldo, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Eduardo Rovira, Mattos Rodríguez, Gerardo Gardelín, Astor Piazzolla y hasta el Sting de «Roxanne», para uno de los pasajes más eróticos del show, aportan sus músicas.

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