14 de junio 2002 - 00:00

El testamento de un inconformista

«Cités des plaines» (Francia, 1999, habl. en francés y árabe). Guión y dir.: R. Kramer. Int.: No profesionales.

Como una rareza de ocasión, que probablemente nunca más se vea, surge en cartelera este drama realista sobre un vendedor ciego al que todos quieren, y que, sin embargo, nunca supo querer. Las desgracias traen sus enseñanzas, sugiere el film. Raro fue también su autor, fallecido a poco de terminarlo.

Hijo de familia liberal, el norteamericano Robert Kramer fue sucesivamente estudioso del mundo europeo, escritor inédito, corresponsal en Latinoamérica, impulsor de una cooperativa de noticieros fílmicos, militante contra la guerra de Vietnam, analista del fracaso de la izquierda, viajero por caminos de medio planeta, con sede en París, y crítico nostálgico de su cultura nativa.

De su obra, se destacan un largo registro del activismo en los '70, y otro aún más largo de una ruta de la Costa Este. También, uno que en plena guerra intentó mostrar la otra cara del enemigo, lo que no gustó ni al Pentágono ni a los vietcong, enojados por lo que llamaron «imagen negativa y pesimista», y otro más pesimista, rodado en el Vietnam de los '90 («Punto de partida», lo único suyo que hay acá en video).

Ficción

Lo que ahora vemos, «Cités de la plaine», es algo distinto: un intento de ficción, hecho con actores no profesionales, que alterna discusiones cassavettianas con tomas de la gran ciudad y los suburbios, escenas en fílmico y video, pasado y presente, hasta derivar en un largo capítulo de pérdidas, y un colofón retraído de mediano consuelo. Obra irregular, acaso sería mejor esperar lo que algunos llaman su testamento personal, el melancólico repaso de dudas y desilusiones «Walk the Walk», desarrollado en primera persona.

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