23 de septiembre 1999 - 00:00
"EL TREN DE LA VIDA"
-
La temporada final de la serie "The Boys" llega a Prime Video: cuándo se estrena cada capítulo
-
Stranger Things: Tales from '85 llega a Netflix: cuándo se estrena y de qué trata el esperado spin-off
Las alternativas del viaje configuran una película de humor triste, asordinado y pacífico, casi como los rasgos del estupendo actor Rufus, a cargo del protagónico Mordachai, un sabio jasídico que debe camuflarse como jefe SS para poder salvar a su gente, y de paso impedir que algunos de los viajeros más jóvenes, que predican la fe de Marx, terminen convirtiendo a los otros.
Salvo una única escena cuyo inspirador parecería Mel Brooks (un plano general sobre los falsos nazis rezando, con inclinaciones del cuerpo, según la ortodoxia judía), «El tren de la vida», en la siempre arriesgada tarea de encontrar algo de humor en semejante tema, se reconoce menos en el «film rival» que lo eclipsó como en la rica tradición de humor judío sobre la que se apoya. Aunque el libro genere claras situaciones de conflicto, como los dos casos en que detienen al tren, la riqueza es fundamentalmente verbal. Un ejemplo es la sorpresa que se lleva uno de los menos iluminados habitantes del «shtetl» cuando descubre cuánto se parece el alemán al yddish: «el alemán es yddish al que se le ha extirpado hasta el último rasgo de humor» le explica el profesor.
El final de la película, además, es la prueba más rotunda de cuán diferente es un film del otro.
Mihaileanu, hijo de judíos deportados y él mismo un exiliado del viejo comunismo rumano, sabe de qué habla. Su película no emplea ninguna de las armas de las que se valió Benigni para conmover, hacer reír y provocar polémicas al mismo tiempo (por lo cual su público será naturalmente más limitado), pero, en clave menor, logró también un film atractivo y despojado de sentimentalismos.



Dejá tu comentario