11 de mayo 2001 - 00:00
"El verdadero reality show es la realidad"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Daniel Hadad.
D.H.: Sabemos que a esa hora uno ya está por irse a dormir, entonces nos propusimos, en un tiempo reducido, poder dar una síntesis de lo que pasó en el día. Pero pretendemos que sea más que eso, que ofrezca una interpretación de la noticia que, si además podemos sacarle al público una sonrisa, y que se vaya a dormir con un poquito de buena onda, mucho mejor. Creo que el programa es fresco, que está buscando su punto, y me parece que hemos encontrado un buen «team». Tanto Antonio Laje como Eduardo Feinman están muy informados.
P.: ¿No cree que el programa presenta una dinámica más radial que televisiva?
D.H.: Eso es relativo porque la televisión es una mezcla de la radio, del cine... Es un programa que es hablado, pero la forma de editar las noticias es mucho más moderna que la de cualquier noticiero. El programa tiene 40 minutos netos de aire de los cuales 20 son editados y 20 son en piso, con lo que dudo de que sea radial. El programa de Mariano Grondona o el de Luis Majul, ¿son radiales o televisivos? Creo que la gente me identifica con 10 años de haber hecho «El primero de la mañana», entonces si ven el programa, reconocen una fórmula similar, pero no es una cosa que me pese. Lo importante es que el mensaje llegue y que el señor que está del otro lado de la radio o del televisor se sienta reflejado, sienta que le están explicando la realidad.
Consenso
P.: Su estilo despierta adeptos, pero también detractores...
D.H.: En esta profesión es muy difícil lograr ciento por ciento de consenso. Lo anormal sería que todo el mundo dijera: «Qué bárbaro lo que hace». En algo estaría fallando. Creo que logramos un equilibrio entre aquellos a los que les gusta lo que decimos y aquellos que no. Independientemente del consenso o no en el mensaje, o que guste o no la interpretación de la noticia, nunca se encontrarán errores de concepto, porque lo que rescato es que es un programa que se hace con mucho profesionalismo. El lenguaje está cuidado, creo que se habla con precisión, y eso es de resaltar, sobre todo en un medio donde no necesariamente un tipo que se pone frente a un micrófono es responsable.
P.: ¿Lo preocupa el rating?
D.H.: Cada mañana cuando veo las planillas, más que el rating miro el share, que muestra la participación que tiene mi programa entre los televidentes que hay a esa hora. Nosotros tenemos un promedio de 3 y 4 puntos de rating, pero si tomo mi share y lo comparo con el del canal en otros horarios, la verdad es que estoy muy contento. Uno de los días teníamos 30 por ciento del encendido total, es decir, tres de cada diez personas que miraban televisión estaban viendo «Después de hora».
P.: ¿Por qué eligió América?
D.H.: Me encantan los canales en donde hay independencia de criterios y valoro mucho el pluralismo. Es un canal con mucha libertad, en donde Jorge Lanata dice una cosa y yo a la medianoche voy a decir otra. Jamás los directivos van a levantar el teléfono y decir: «De esto no se habla».
P.: ¿Se arrepiente de haber producido programas como «Cancheritos» o «El megáfono», que fueron levantados al poco tiempo?
D.H.: Me arrepentiría de no haber probado algo. Hago cosas con las que me va bien y otras con las que fallo. Me sentiría mal si no intento algo. Probamos con esos dos programas y tuvieron malos resultados, pero fue una buena experiencia.
P.: ¿Qué errores cometieron?
D.H.: En «Cancheritos» elegimos mal la fecha de salida al aire. En un enero con 40 grados de calor los chicos no miran televisión, y tal vez el libro no era el mejor. Además, un éxito no se logra de la noche a la mañana, requiere esfuerzo y perseverancia.
P.: ¿Y qué pasó con «El megáfono»?
D.H.: Si uno lo mide en rating, estaba casi igual que «El rayo», con un promedio de tres puntos. Fracasó comercialmente, y yo creo que a «El rayo» le va bien en ese aspecto porque tiene siete años de historia. Yo soy bastante conservador y si veo que el mercado está mal y que la torta publicitaria se achica notablemente, decido que éste es un año para no arriesgar tanto. Preferí no perder más plata.
P.: Como empresario de medios, ¿cómo juzga la televisión actual?
D.H.: Este es un año en el que están de moda los reality shows, que son programas que a mí no me divierten demasiado. Son productos donde los canales tienen mano de obra muy barata y les quitan trabajo a profesionales. Pero la gente lo ve y es una moda, creo que el verdadero reality show es la actualidad.
P.: Tiene su revista, su radio. ¿Le gustaría conformar un multimedio?
D.H.: Haría falta un canal de televisión, y mis fondos no llegan a tanto.




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