4 de agosto 2006 - 00:00

En Broadway, el "Zorzal criollo" es puertorriqueño

Cada día canta mejor... en puertorriqueño. El actor Miguel Ramos encarnará a Gardel en Broadway.
Cada día canta mejor... en puertorriqueño. El actor Miguel Ramos encarnará a Gardel en Broadway.
Nueva York (EFE y Especial) - Nadie es profeta en su tierra, y los argentinos a veces tampoco fuera de ella. El primer musical íntegramente dedicado a Carlos Gardel que se va a ver en Broadway, en los próximos días, es una producción puertorriqueña.

«Gardel, el musical», cuyo argumento parte de la relación con su madre, su relación con Isabel del Valle y su encumbramiento como ídolo pupular, tendrá como protagonista al actor puertorriqueño Miguel Ramos, quien ya encarnó a Gardel en su país en 2004, y fue escrita por el también puertorriqueño Eladio Cintrón.

Ramos dijo haber estudiado durante años la figura de Gardel y ser un especialista en su obra. «Toda la información que recopilamos nos permitió ir uniendo piezas, aunque teníamos que decidir sobre la cantidad de canciones y cómo íbamos a complacer al público», señaló. «Decidimos hacer un espectáculo musical que recogiera momentos trascendentales de la vida de este hombre, enmarcados en la musicalidad del tango. Lograr componer este personaje ha sido muy interesante para mi como artista».

Con su acento puertorriqueño, Ramos canta 13 tangos en el musical, incluidos «Volver» y «El día que me quieras», con coreografías de Ricky Vázquez y Modesto Lacén. «Hacer Gardel es tal vez el momento más importante de mi carrera y el papel más difícil. Uno de sus grandes aciertos fue llevar el tango del arrabal al salón e internacionalizarlo», indicó, y sostuvo que su interpretación no se limita a una mera « imitación» del ídolo argentino. «Soy actor, no imitador. Este es un trabajo que para nosotros conlleva una gran seriedad. Hemos querido ser respetuosos, incluso con el acento, porque Gardel es inimitable», explicó. «Me he preparado para esto considerando los matices, pero jamás imitando», sostuvo el protagonista de la obra, que comienza con la llegada de Berthe Gardez con su hijo de dos años a la Argentina, donde trabajó como planchadora en un teatro.

«La historia de Carlos Gardel es sumamente fascinante», dice su protagonista. «Y así fue como quisimos presentarlo en este proyecto. Hay quienes lo ven como un gígolo rodeado de mujeres. Pero nosotros hemos ido más allá. Aquí estamos ante un Gardel que se asoma con mucha dignidad. Es él el hijo de una inmigrante francesa, que se crió sin padre, y que refleja parte de su humanidad en esa relación intensa que tuvo con su madre».

Gardel visitó Puerto Rico en abril de 1935, aunque una década antes ya era muy popular en ese país. Los puertorriqueños tangueros aún se enorgullecen de eso, señalando que ni siquiera en Cuba y México actuó el ídolo. Y existen asociaciones de gardelianos, libros escritos por musicólogos Pedro Malavet Vega, y hasta un grupo de seguidores celebra la fecha de su presentación en Puerto Rico.

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