11 de enero 2002 - 00:00

"En cualquier mujer hay algo de Frida"

Ana María Casó
Ana María Casó
(11/01/02) S e estrena hoy en el Actor's Studio (Corrientes 3565) el espectáculo «Fridas» de Cristina Escofet protagonizado y codirigido por Ana María Casó. Según anticipó la actriz a este diario, se trata de un espectáculo de tono intimista, inspirado en los cuadros de la célebre pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954). La pieza recorre aspectos fundamentales de la vida de esta artista admirada tanto por Picasso como por André Breton, el pope del surrealismo, pero -aclara Casó «no hay en ella una intención biográfica y mucho menos pintoresquista».

La actriz también adelanta que a diferencia de otras versiones realizadas en cine y teatro, esta aproximación a la vida de Kahlo, que sigue siendo uno de los íconos más difundidos de la cultura mexicana, ofrece un montaje escenográfico más bien austero pero de fuerte contenido poético.

Periodista: ¿Qué características tiene este unipersonal sobre Frida Kahlo?


Ana María Casó:
Mostramos a Frida a través de sus pinturas y rodeada de sus objetos cotidianos. Son unos pocos pero todo muy significativos. Aparece, por ejemplo, un esqueleto mexicano auténtico, unas muñecas que reproducen el cuadro «Las dos Fridas» y también el «Autorretrato con el pelo cortado», ése que lleva la inscripción: «Mira que si te quise fue por el pelo, ahora que estás pelona ya no te quiero».

No quisimos abusar de las imágenes, los elementos que incorporamos remiten directamente a su universo personal: el tequila, las frutas, los caballetes y una columna rota que alude a su tormentos físicos. El espectáculo también tiene algo de recital ya que canto y dialogo con el público, pero lo hago desde mí misma para poder compartir mi visión interna de esta gran artista. El título «Fridas» se debe a que de alguna manera todas las mujeres tenemos algo de ella. Todas hemos padecido frustraciones y traiciones.

Patología

P.: ¿Se menciona su tormentosa relación con el pintor Diego Rivera?

A.M.C.:
Sí, claro. Aunque no quisimos entrar demasiado en lo anecdótico, no podíamos dejar de lado el amor que Frida sintió por Diego Rivera, ya que tuvo un lugar muy potente en su vida, casi diría patológico.

Para presentar la figura de Rivera incorporamos varios temas de Jorge Negrete. También hay momentos en los que Frida habla de las comidas que daba, de su militancia política, de su frustración por no haber podido tener un hijo... Pero insisto el recorrido es pictórico no anecdótico.

P.: ¿Qué otros temas aparecen en la obra?


A.M.C.:
Haciendo una síntesis, podría decir que habla del mundo de las mujeres desde el lugar de la frustración y de la libertad. Es algo impresionante, cuando empezás a leer sobre Frida Kahlo te sorprende la libertad corporal que tenía.

Fue una mujer que sufrió no sé cuántas operaciones de columna, que llegó a usar un corsé de acero que apenas la dejaba respirar, que tenía una pierna semiortopédica y a pesar de eso no se privó absolutamente de nada. Vivió una vida muy intensa y eso está muy bien mostrado en la obra. Hay que reconocer que ella vivió en una época muy especial, de gran efervescencia política y social, pero fundamentalmente
Frida encarna el sueño de ser libre de todas las mujeres.

P.: También encarna la soledad del artista que crea encerrado en su propio mundo.


A.M.C.:
Así es, y si uno piensa en todos los autorretratos que ella hizo llega a la conclusión de que no tuvo más remedio que pintarse a sí misma. La mayoría los hizo estando inmovilizada en su cama y mirándose en un espejo. Pintarse obsesivamente a sí misma fue su manera de reafirmarse y de sentir que estaba viva.

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