19 de mayo 2005 - 00:00

En Viena se realizó la mayor muestra de cine del nazismo

La actrizcheca LidaBaarová,amante deGoebbels,fueexpulsadadeAlemaniacuandotrascendióesarelación. Nopudoencontrarrefugio enEuropa yvivió casi 5años en laArgentina.En 1950,Fellini le dioun pequeñopapel en«Losinútiles».
La actriz checa Lida Baarová, amante de Goebbels, fue expulsada de Alemania cuando trascendió esa relación. No pudo encontrar refugio en Europa y vivió casi 5 años en la Argentina. En 1950, Fellini le dio un pequeño papel en «Los inútiles».
Viena (ASN) - Sesenta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, una gigantesca exposición en Viena reflejó durante un mes y hasta hace pocos días, a través de películas, vestuarios, recortes de publicaciones y conferencias, la inmensa maquinaria cinematográfica que existió durante el nazismo. La muestra, denominada el «Hollywood de Hitler», exhibió alrededor de 50 films hechos en Viena después de la anexión de Austria por parte de Alemania en 1938 (« Anschluss»), y difundió nuevos estudios e investigaciones acerca de uno de los más siniestros ejemplos de la explotación política del arte en el siglo XX.

Especialistas en historia y cine del mundo entero fueron convocados por el Archivo de Cine de Austria, organizador de la exposición, con el fin de que tuvieran a su cargo conferencias previas a las proyecciones. Se siguió la modalidad de no permitirle la entrada a la exhibición de un film a aquel espectador que se salteara la conferencia, en la que se analizaba el tipo de mensaje y característica de propaganda del film que se iba a ver luego. Los organizadores estaban muy atentos para evitar cualquier eventual manifestación neo-nazi durante las proyecciones (cosa que nunca ocurrió), y esas conferencias tambien se programaron como eventual antídoto.

La muestra, organizada por el Archivo de Cine austríaco, también incorporó películas sobre los nazis hechas por los aliados contemporáneamente a las anteriores. Thomas Ballhausen, uno de los organizadores, opinó que «es fundamental para la cultura europea no sólo no olvidar la historia oscura de nuestros países, sino continuar examinando las razones que posibilitaron la existencia de lo que ocurrió. Hay que hablar franca y claramente».

La retrospectiva, la primera de estas dimensiones que se realiza en este país, presentó films en los que invariablemente los oficiales nazis eran compasivos y justos, así como sus enemigos crueles y despóticos. La muestra comprendió, además de la cincuentena de títulos rodados en Austria después de la anexión, los tempranos films alemanes de la década del 30. Por lo general, películas de propaganda disfrazados de comedias, dramas y musicales, en algunos casos siguiendo los esquemas tradicionales de lo que hacía Hollywood por aquellos tiempos.

Entre las películas exhibidas se contaron «Der Alte und der junge König»s («El rey viejo y el joven rey», 1935), con el famoso Emil Jannings ( protagonista de «El ángel azul», entre otros éxitos); «Ein Leben» («Una vida», 1940), con Paula Wessely y la futura víctima del régimen Joachim Gottschalk (en 1941, incapaza de dejar Alemania, Gottschalk se suicidió junto con su esposa judía y su hijo de nueve años); el tristemente célebre «Jud Süss» («El judío Süss», 1940, de Veit Harlan, la película antisemita por antonomasia, interpretada por Ferdinand Marian y Oskar Werner) y «Patrioten » («Patriotas», 1937), con la estrella checa Lida Baarová, amante del Ministro de Propaganda Josef Goebbels.

Sobre Baarová, actriz que vivió casi cinco años en la Argentina de Perón (entre 1945 y principios de los '50), aunque sin trabajar en el cine, se presentaron nuevos trabajos. En la exposición, se la llegó a llamar la «Mónica Lewinsky de Goebbels», por su papel en los años de esplendor del temible ministro, a quien Hitler casi llegó a destituir cuando estalló el escándalo.

Goebbels
, desde su función de director de la propaganda (que incluía por supuesto la imposición de la imagen de los «valores familiares arios») estaba casado con la férrea Magda Goebbels, con quien tenía seis hijos. Baarová, que sólo era actriz secundaria en Praga, llegó a convertirse en estrella en Alemania gracias a su protector Goebbels, que se enamoró locamente de ella. Hitler, cuando la situación se hizo pública, forzó a su ministro a que expulsara a la actriz del país y le prohibiera volver a pisar Alemania.

Baarová
, quien al igual que Leni Riefensthal siempre dijo ignorar lo que estaba sucediendo en Alemania, debió refugiarse nuevamente en su Praga natal, aunque la Gestapo la persiguió hasta allí. Fue entonces cuando encontró refugio en la Argentina. A principios de los '50 se estableció en Italia y retomó su carrera dramática, en papeles secundarios de películas ya olvidadas, algunas de las cuales también rodó en España. En 1953 Federico Fellini le dio un pequeño papel en «Los inútiles».

En Hollywood, la exposición destaca al estudio Warner como el primero que se atrevió a enfrentar directamente al nazismo (mientras el resto de los grandes sellos hacían la vista gorda, a la espera de lo que ocurriera en la guerra). De 1939 data la producción « Confesiones de un espía nazi», con Edward G. Robinson y Paul Lukas. También se proyectaron el film de André de Toth «None Shall Escape», de 1945, con Alexander Knox y Marsha Hunt, y el famoso y conocido «Los verdugos también mueren» (1943), de Fritz Lang, con guión de Bertolt Brecht.

Lo interesante, además, de la mirada, es comprobar que no hacía falta que una película fuera lo suficientemente explícita como para infiltrar propaganda nazi. «Viena
1910», por ejemplo, es una comedia innocua pero llena de humor antisemita. También mostró esta exposición que, pese a la fama y el prestigio que encontraron luego en Hollywood grandes directores que huyeron del nazismo, como el citado Lang, Otto Preminger, Billy Wilder o WIlliam Dieterle, la maquinaria cinematográfica nazi no se debilitó ni mucho menos: únicamente, que el talento que decidió permanecer fue aplastado por las circunstancias históricas y la posterior falta de oportunidades de artistas y técnicos cómplices, cuyas carreras se oscurecieron tras 1945.

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