«El latido de mi corazón» («De battre mon coeur s'est arrêté», Francia, 2005; habl. en francés. Dir.: J. Audiard. Int.: R. Duris, N. Arestrup, J. Zaccaï. SBP.
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El nuevo film de Jacques Audiard (director de «Lee mis labios») es el remake de una película independiente norteamericana de los '70 llamado «Fingers», que protagonizó Harvey Keitel. La versión Audiard es tensa y dura, y tal vez demasiado explícita, sobre todo en la exposición de un enfermizo vínculo padre-hijo. El corazón al que alude el título es el de Thomas (Romain Duris), un parisiense que está llegando a los 30 y cuyo conflicto interior es un choque entre la mafia y Haydn. Su madre, concertista de piano, muerió hace un tiempo, y su decadente padre (Niels Arestrup) es un agente inmobiliario especializado en extorsiones y desalojos violentos. Al principio, la elección de Thomas no deja dudas: también él se dedica a la misma tarea, con socios no menos crápulas y violentos para bajar precios de propiedades o erradicar inquilinos morosos. Pero una tarde el azar lo cruzar con un viejo promotor artístico de su madre, a quien recurre como tabla de salvación: quiere volver a estudiar música, como refugio de esa realidad asqueante.
Es buena la falta de previsibilidad del rumbo que van adquiriendo los hechos: los vínculos afectivos o eróticos no quedan planteados entre los personajes que parecerían destinados a establecerlos, sino que encarnan en otros, más ajustados a la lógica interna de la historia.
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