El resultado es esta ópera todavía sorprendente, inquietante, escandalosa para algunos y lógica para otros. Esta vez el «racconto» conserva su atmósfera inquietante y atormentada, aunque no se reproduce el Renacimiento italiano, sino el tiempo de la cultura vanguardista de fines de los '60, en aquella Argentina con futuro: el Instituto Di Tella, con una reproducción de la Calle Florida y aquella creativa « Manzana loca» que fue punto de partida de tantas mentes lúcidas que después se proyectaron internacionalmente, reproducida a escala por el escenógrafo Muy bien el tenor
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