9 de noviembre 2001 - 00:00

Es tonta, pero entretenida

Reese Whiterspoon
Reese Whiterspoon
«Legalmente rubia» («Legally Blonde», EE.UU., 2001). Dir.: R. Luketic. Int.: R. Whiterspoon, L. Wilson, S. Blair, M. Davis, V. Garber, R. Welch.

Una película sobre una rubia tonta que tiene que demostrarle al mundo y a sí misma que esa idea no es más que un prejuicio, de antemano tiene una desventaja: esta clase de comedia boba para jovencitas no es precisamente el tipo de producto que puede ganar un premio en un festival de cine independiente (aunque a esta altura esto no sea algo descabellado).

En todo caso, la protagonista, obviamente, termina siendo más lista que muchos de los demás personajes de la historia, y la película, dentro de los límites a los que puede aspirar, no deja de resultar bastante divertida. Es más, el lector debería saber que si por algún motivo se sintiera obligado a ver una vez al año un film minimalista y descerebrado para quinceañeras, «Legalmente rubia» sería la elección perfecta (desde «Ni idea» no había nada medianamente eficaz dentro de este género tan poco apreciado).

Reese Whiterspoon
es Elle, la rubia californiana orgullosa de vivir cerca de la mansión de Aarón Spelling, finalista de un concurso de chicas bronceadas, que en la primera secuencia de la película está convencida de que su noviecito la invitó a cenar para proponerle matrimonio. Todo espectador sabe a los pocos minutos que la pobre chica se va a llevar una enorme decepción: el desgraciado le dice que como va a estudiar leyes a Harvard y quiere triunfar en política, debe sentar cabeza y formalizar con alguna chica de familia aristocrática con conexiones en el Senado y un look menos cercano a Pamela Anderson.

Luego de unas semanas de depresión comiendo bombones y viendo telenovelas, Elle encuentra la solución para reconquistar a su ex. Pone todas sus energías en ingresar en Harvard. Una vez que la beldad y su perrito chihuahua son aceptados en la prestigiosa universidad, el resto del guión transcurre por el conocido camino del pez fuera del agua, y sus intentos por adaptarse a ese ámbito desconocido.

Si bien es cierto que los guionistas llevaron la trama por los caminos más normales y previsibles, por otro lado no se puede negar que los gags en general hacen reír, que la actuación de Reese Whiterspoon soporta sin problemas el peso de protagonista absoluta -su personaje está prácticamente en cada escena del film-y que la estética que rodea a la chica tonta está desarrollada con ingenio para lucir siempre atractiva en la pantalla.

Aunque seguro que el director de fotografía
Anthony Richmond debe haber disfrutado más del rodaje de films de culto como «Venecia rojo shocking» o «El hombre que cayó a la Tierra» (ambos de Nicolas Roeg), su talento ayuda a que en medio de los chistes bobos siempre haya algo interesante para ver.

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