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Julio Chávez: Son unas pobres personitas de un maltrato y una bajeza enormes, pero al mismo tiempos son sumamente reconocibles y pueden despertar una mirada piadosa. Siempre me gustó observar cómo se trata la gente. Nadie se da cuenta de los mundos increíbles que se construyen en la convivencia cotidiana. Entre el lenguaje, la subjetividad de cada uno, la necesidad de supervivencia, de vivir en tribu, se construyen unas ficciones increíbles.
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