18 de marzo 2003 - 00:00

"Esta obra refleja bien un país totalmente incendiado"

Cristian Drut
Cristian Drut
El 21 de marzo, la Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín abrirá su temporada oficial con el estreno de «Top Dogs», una pieza del dramaturgo suizo-alemán Urs Widmer, dirigida por Cristian Drut. «Top Dogs» (expresión que designa a personas de gran poder político o económico) es una obra sobre el desempleo y tiene por protagonistas a un grupo de altos ejecutivos a los que una empresa se ocupa de reinsertar en nuevos puestos de trabajo. La obra destila ironía y se vale de las consabidas técnicas grupales y de rol playing para mostrar el costado más desvalido de estos ex líderes empresariales, que no saben manejar otro lenguaje que el económico. El elenco está integrado por Javier Acuña, Fabián Bril, Esteban Fagnani, Berta Gagliano, Ana Garibaldi, Uriel Milsztein y Javier Rodríguez.

Periodista: ¿Por qué eligió esta obra?

Cristian Drut: Hace dos años me convocó el Goethe para su Ciclo de Teatro Semimontado y yo elegí esta obra entre otras publicadas entre el '92 y el 2001. La obra me interesó muchísimo por su estructura de relato y sus largos monólogos y también por estar muy relacionada con lo político y con la situación incierta que vivimos actualmente. Creo que la obra se puso mucho más densa que cuando la hicimos hace dos años, porque hoy el país está completamente incendiado. A mí me interesó mostrar toda esa devastación desde la punta de la pirámide. Es sobre gente que a fines de los '90 ganaba sueldos bestiales, en dólares, compraba su casa en el country y se creía intocable. Esa misma gente es la que ahora está llorando porque no se puede comprar un whisky importado.

P.:
¿Lo entusiasma estrenar una obra en el San Martín?

C.D.: Usted antes me preguntaba por qué elegí esta obra. También la elegí porque el ciclo era en el Goethe, que es un lugar limpio, fino, distinguido y está ubicado en el centro, en un lugar bien «top dog». Si ese mismo ciclo se hubiera realizado en el Rojas, creo que hubiera elegido otro texto. A mí me condicionan los espacios para la elección de un material y hacer esta obra en un teatro independiente no creo que tenga mucho sentido. Estoy muy complacido de poder hacerla en el San Martín, porque además de su prestigio artístico es un lugar con cierto status, donde va a poder ser leída con mayor amplitud de registros. Esta no es una obra destinada exclusivamente a las tribus teatrales. Con decirle que la gente de prensa del San Martín estaba pensado en enviar gacetillas a los suplementos económicos de todos los diarios.


P.:
La obra está pensada para un contexto europeo. ¿Cómo piensa que va a resonar en el público argentino?

C.D.: En relación al contexto europeo creo que esta obra puede relacionarse con películas como «Recursos humanos» o «El empleo del tiempo», pero para nosotros tiene otras implicaciones. Este año me di cuenta de que es una obra en cierto punto realista, porque en la Argentina también existen estas agencias que se ocupan de reinsertar ejecutivos. A mí todas estas cuestiones me parecían paródicas, pero ahora me di cuenta de que no son ningún chiste. El otro día, leí una nota de economía -porque desde que empecé a dirigir la obra estoy muy metido en el tema-que hablaba del fuerte surgimiento de las empresas de outplacement. Pero todo se complicó, ya que al fuerte impacto provocado por la fusión o adquisición de empresas argentinas de parte de grupos internacionales, también se sumó la recesión.


P.:
La obra muestra el costado humano de un conflicto económico.

C.D.: A mí me llamó la atención que el vocabulario de los personajes estuviera tan lleno de metaforas bélicas: «aplastar al enemigo», «asfixiar a la competencia». Es que la economía está cada vez está más emparentada con temas políticos. Sin ir más lejos la guerra de Irak tiene que ver con una cuestión económica, el petróleo. Me interesó tomar esta obra porque, desde una mirada europea, parece que nosotros sólo podemos hablar de piquetes y cartoneros. La obra muestra la imposibilidad de asegurarse un lugar, ya sea dentro de una empresa o donde sea. Estamos destinados a hablar de eso. Después del crash yo empecé a identificarme con la gente que pide en la calle. Cuando le das una moneda a alguien ya no tenés la distancia que tenías antes. Como están las cosas, hoy estreno en el San Martín pero mañana puedo estar pidiendo limosna en la puerta del mismo teatro. No es tan descabellado pensar eso después de lo que pasó en la Argentina.

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