30 de junio 2006 - 00:00

Estratégico diálogo por alta definición

Mientras Sony sigue acumulando problemas para lanzar los reproductores hogareños de su formato DVD de alta definición, lo que lo retrasaría todo hasta casi fines de este año, Toshiba ya ha comenzado a invadir el mercado con su propio producto, el HD DVD, y a un precio si no accesible (500 dólares) por lo menos es competitivo con las proyecciones que se hacen desde el lado del Blu-ray. Desde esa posición, Toshiba ha planteado una vez más su disposición para discutir la eventual estandarización del formato de alta definición. Según dijo su presidente, Atsutoshi Nishida, «No hemos renunciado a la posibilidad de lograr un formato estándar y, si la oportunidad aparece, tendríamos que buscar las formas adecuadas para alcanzarlo.»

En el campo de Sony también estarían dispuestos a conversar, algo que ambas compañías ya intentaron un año atrás sin alcanzar ningún resultado, lo que los ha dejado relegados en el mercado y viendo avanzar otras posibilidades que no les permitirán recuperar los millones de dólares invertidos en investigación y desarrollo. Habrá que ver en qué medida se ven afectados cada uno de los actores hoy en día como para poder arriesgar un pronóstico respecto de este nuevo acercamiento.

La pelea se parece mucho a la que se desató en los '80 entre el VHS y el Betamax, aunque lo que está en juego en esta oportunidad es mucho más importante, con mercados más desarrollados, miles de millones de consumidores en todo el mundo y la posibilidad de alcanzar también la imposición de un formato de almacenaje en el campo de la informática, un nicho en el que se ha demostrado, después de la intensa competencia entre los diferentes sistemas de DVD convencional existentes, que es posible medrar con relativa facilidad y con espacio para todas las propuestas.

Si se fracasa en dominar el espectro del video hogareño, hay otras posibilidades disponibles y es justamente por eso que este enfrentamiento se ha extendido más allá del entretenimiento cinematográfico, alcanzando los sectores de las computadoras personales y de las consolas de videojuegos. Es posible que la estrategia más inteligente -aunque más costosaes la que están llevando a cabo algunos productores de envergadura de estos nichos tecnológicos, que consiste en fabricar lectores capaces de reproducir ambos formatos, pero lo que no puede soslayarse es que el desgaste entre ambos consorcios digitales sólo puede redundar en oportunidades perdidas.

Horacio Moreno

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