15 de febrero 2008 - 00:00
Excelente libro revela facetas desconocidas de Ricardo Güiraldes
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Uno de los diseños para el ballet «Caaporá» que imaginó Ricardo Güiraldes, una de las facetas poco conocidas del escritor que revela el libro de la historiadora de arte María Elena Babino.
En el Capítulo II «Ricardo Güiraldes y Mallorca», Babino explora el influjo que la «isla de oro» -así llamada por Rubén Darío- ejerció en el novelista y que acrecentara su vocación como artista plástico. Alrededor de 1914 se instaló en Puerto Pollensa junto a otros artistas latinoamericanos, los mexicanos Montenegro y Enciso, los argentinos Cittadini, López Naguil, Lagos, Ramaugé, Cordiviola, que desarrollaron un género paisajístico influenciado por la imponente geografía y que Güiraldes describe apelando a términos pictóricos en textos que abundan en asociaciones simbolistas. Tan importante fue la influencia de la naturaleza de Mallorca y a pesar de las diferencias entre el paisaje mallorquí y el pampeano, que es en Puerto Pollensa donde lee a sus amigos sus apuntes de «Don Segundo Sombra».
En «Ricardo Güiraldes como crítico de arte», la autora destaca su interés por un arte capaz de expresar la conmoción del hombre frente a la naturaleza, su preocupación por los problemas vinculados al lenguaje pictórico y la identidad artística latinoamericana así como su aproximación a los lenguajes modernos.
Entre sus críticas son notables las de Pedro Figari: «¿No tiene el métier de Velásquez?, ¿no pinta como Zuloaga?, ¿no se parece a Zügel?. No, pero tiene el métier de Figari, pinta como Figari y se parece a Figari por la sencilla razón de que puede encontrarlo todo en sí mismo». En cuanto a su admirado Anglada Camarassa , una definición muy breve: «Es pintor por constitución».
El libro concluye con « Extractos de notas para un libro mallorquín», de tono intimista y poético en versos como «En Puerto Pollensa el domingo pasa en sordina, lo mismo que en el Paraíso/ Hoy no es el mar que da el pescado, sino el mar sin objeto/El día de belleza ha pasado sobre mi vida como una exhalación en el cielo que olvida/ El sol se ha ido. Mallorca se duerme en gris mayor».
Un libro clave que, trascendiendo el marco de lo güiraldeano, aporta ideas claras en cuanto a la conformación de la identidad de nuestro arte.




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