14 de marzo 2003 - 00:00

Exhaustivo recorrido por la obra de García Uriburu

Coloration Uriburu
"Coloration Uriburu"
Más de 80 obras entre óleos, dibujos, técnicas mixtas, objetos, instalaciones y videos, desde los comienzos hasta la reciente producción de Nicolás García Uriburu (1937) se exhiben en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta. Pertenecen a Joaquín Molina, pintor, coleccionista, co-curador de la reciente exposición Berni en esa misma sala, que participó en la formación del Museo de Pintura y Escultura Nacional de Maldonado, Uruguay, donación García Uriburu, así como el Museo de Arte Precolombino de la Fundación que lleva el nombre del artista que nos ocupa. Cuarenta años de historia personal y a través de ella, parte del arte contemporáneo.

Como ejemplo de sus primeras obras informalistas expuestas en Galería Lirolay a comienzos de los '60 está «Pampa y Cielo», en colores terrosos, de gran despliegue matérico, con cortes geológicos transversales. Influenciado por el Pop Art, García Uriburu realiza la serie «Los Colectivos», en clave porteña, masas de color plano que se acentúan en «Zapallo y Arco Iris» (1968) de la serie «Los Jardines Artificiales», realizada en París, así como las grandes figuras femeninas de la historia de Francia, en clave de humor.

Junio de 1968 fue un momento decisivo en su vida artística, un compromiso, un llamado de atención, un gesto que trasciende universalmente: colorea de verde con un sodio fluorescente inocuo el Gran Canal de Venecia, una acción anticipatoria del Land-Art, y una denuncia calificada por el crítico francés Pierre Restany como de «higiene moral». Le seguirán las coloraciones del East River, el Sena, el Río de La Plata, fuentes, puertos. Un color que lo identifica, que atraviesa su obra hasta el presente como lo señalamos en su última muestra individual en Galería Maman.

«El hombre verde de América Latina, cuya obra y vida son inseparables»
, según Pierre Restany en su libro «Utopía del Sur», es acción, es denuncia, es arte que se mimetiza con la naturaleza y su degradación, es una idea que se corporiza en la plantación de árboles, es un alerta para salvar animales en vías de extinción así como la toma de conciencia ante los desastres ecológicos y geopolíticas equivocadas ideadas por el hombre que será su principal víctima.

En su obra confluyen lo descriptivo, lo conceptual, lo utópico, lo real. Es una experiencia comunicada sin eufemismos, una resistencia a la corriente hegemónica dominante de los últimos tiempos. Clausura el 20 de abril.

Poco a poco, Susana Rodríguez ha abandonado su intrincada organización de flores carnívoras y hojas cargadas de erotismo para dar lugar a una mirada más introspectiva. Esto se vislumbraba en una muestra del año pasado en la que mostró un collage de textos y libros escolares, fotos familiares teñido de nostalgia y melancolía. En «La Piel del Tiempo» (Centro Cultural Recoleta), técnicas mixtas sobre tela y papel, fotografía, pintura, dibujo, grabado, ahonda esta temática de una manera mucho más fragmentada. Sus seres queridos, ella misma, aparecen focalizados pero en un lugar apenas sugerido, sin guardar orden alguno.

Obra autorreferencial de lugares caros a su memoria, de momentos felices, de aquellos que se quieren apresar. Artista sensible ha invitado a varios seres cuya amistad valora. Nuestra imagen, un momento feliz de nuestra infancia, se mezclan en ese mosaico. Se cumple el ida y vuelta de la percepción, se participa de una función elemental que es lo lúdico y se celebra compartir la experiencia del arte. Cierra el 23 de marzo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar