1 de febrero 2005 - 00:00

Expondrán obra de un grande de la arquitectura mexicana

El mexicano Abraham Zabludovsky, fallecido en 2003, fue uno de los más notables creadores latinoamericanos y superó las doscientas obras.
El mexicano Abraham Zabludovsky, fallecido en 2003, fue uno de los más notables creadores latinoamericanos y superó las doscientas obras.
Días atrás, Alinka, mujer de Abraham Zabludovsky (1924-2003), vino especialmente al país para coordinar la organización de una muestra de las últimas obras del gran arquitecto mexicano, que se presentará el próximo 23 de septiembre, en la X Bienal de Arquitectura de Buenos Aires. Sus proyectos son una presencia permanente en la historia arquitectónica y el imaginario urbano de México.

Zabludovsky
fue uno de los más notables creadores latinoamericanos y superó las doscientas obras. Algunas de ellas han sido expuestas en la Bienal de Venecia dirigida por el maestro vienés Hans Hollein. «Muy pequeño, recién llegado de Polonia, vivía con su familia en un barrio cercano al Distrito Federal, del cual recordaba especialmente a un personaje que sería clave para su vocación. Aquel hombre era un maestro de obras que lo llevaba de niño a ver sus edificios que empezaron a provocarle misterio e interés al ver esas paredes que al principio no tenían congruencia y al final generaban un espacio muy impresionante», recuerda Sergio Arroyo, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en el prólogo a la exposición antológica que se presentó en la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño de Puebla.

Graduado como arquitecto en 1949, a los 25 años, la primera etapa de Zabludovsky se concentró en el diseño de edificios de departamentos, viviendas unifamiliares y conjuntos habitacionales, donde fue afianzando un estilo propio y la búsqueda permanente de las tradiciones mexicanas. Sus diseños hallan siempre el justo equilibrio entre la necesidad y la respuesta, las formas y los materiales, el orden y la imaginación.

En 1951, Zabludovsky abrió su estudio propio. Formado en las enseñanzas racionalistas, fue un sobresaliente animador de la arquitectura regional y paso a paso estructuró una obra sólida y personal. José Villagrán García (1901-1982), que comenzó en México la batalla del racionalismo contra el estilo neocolonial, fue uno de sus más importantes maestros.

Su primer momento de « trabajo y experimentación» fue entre las décadas de los cincuenta y los sesenta: departamentos y viviendas unifamiliares, que establecieron las bases de su discurso. La influencia de maestros como Villagrán y O'Gorman, así como la práctica de la vanguardia internacional de Neutra y Niemeyer, se reflejan en este período.

La manifestación y diferencia de funciones a través del volumen y la expresión de los materiales, fijaron el carácter a los primeros veinte años de su práctica. Luego, a principios de los setenta, el hormigón adquirió un papel predominante, tanto en las viviendas como en las obras institucionales: se utilizaba como un material tectónico que funcionaba como estructura y terminación.

Zabludovsky
había explorado en sus edificios distintas versiones de esta propuesta, hasta que en 1967 realizó con Teodoro González de León -su asociado en muchas obras- la sede de la Delegación Cuauhtémoc en el centro de la ciudad de México. Entre los grandes diseños que consolidaron definitivamente su renombre, podemos mencionar la Embajada de México en Brasilia, el Colegio de México, y el Teatro Emilio Rabasa.

• Elegido

El gran pintor Rufino Tamayo (1899-1991), heredero del muralismo, decidió donar su acervo a la ciudad de México en 1970, con la condición de que fuera expuesto en un museo creado a ese efecto, y solicitó un terreno en el Bosque de Chapultepec. Fue el propio Tamayo quien eligió a Zabludovsky para materializar el museo que debía atesorar su colección de arte contemporáneo.

Lo había visitado en su casa de la Reforma y sintió que sus obras necesitaban un ámbito similar. Con el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo, inaugurado en 1981, se inició la tercera etapa de su producción. El Teatro de la Ciudad y Centro de Convenciones en Coatzacoalcos es un complejo arquitectónico que inauguró
Luciano Pavarotti, en el 2004.

En 2001, en el contexto de un amplio proyecto estatal, se plantearon el Teatro de la Ciudad y el Centro de Convenciones de Coatzacoalcos, como punto de partida para el desarrollo económico y social de esta región veracruzana.

Aunque la obra, que se comenzó en agosto de 2001, sufrió demoras por problemas climáticos y también dificultades económicas, siempre continuó desarrollándose y finalizó con la más alta calidad.

Zabludovsky
murió antes de su inauguración, pero la obra se completó según su diseño con el trabajo de Alinka y sus colaboradores. Los 15.000 m2 construidos, sobre un terreno de 50.000 m2, incluyen un teatro para 1.830 espectadores y un centro de convenciones, que tiene acceso a la plaza principal. Dos cuerpos monumentales de formas irregulares están separados por un camino peatonal cubierto por una estructura de acero y cristal, que recibe al visitante y lo comunica con el estacionamiento de la parte posterior del conjunto y la plaza principal de acceso.

El material predominante es concreto martelinado que alterna con paneles de aluminio y grandes taludes de pasto. Característicos de sus obras y en ésta lo sintetiza, han sido los materiales vinculados a la permanencia, como el hormigón, pero también los pórticos y los patios. Desde la fachada de cristal se puede ver el vestíbulo de triple altura y la gran escalera que conduce a los diferentes niveles.

El Centro de Convenciones tiene espacios para muestras de arte y un salón para 2220 personas, que permite subdividirse hasta en cinco secciones. Existe además un auditorio reducido para 230 asistentes, y un restaurantecafetería. En 2004, también ha inaugurado el Museo Interactivo de Villahermosa, Tabasco. En nuestro medio,
Zabludovsky fue distinguido con el Gran Premio Latinoamericano de la Bienal de Arquitectura (1988), y el Premio Vitruvio a la Trayectoria (2001), un reconocimiento a los protagonistas de las realizaciones más importantes de la región latinoamericana. Su último diseño, el Museo del Niño, será construido como otro homenaje a este gran creador.

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