Festival de clichés en un largo día

Espectáculos

«Antes que termine el día» (If Only, EE.UU., 2004, habl. en inglés) Dir.: G. Junger. Guión: Ch. Welsh. Int.: J. Love Hewitt, P. Nicholls, T. Wilkinson, L. Davenport.

De no estar acostumbrados a los caprichos de la distribución local, sorprendería que este curioso film, más apto para el cable, se estrene en los cines argentinos, cuando hay tantas cosas más interesantes que van directo al video o al DVD.

Cuando se lee en los créditos que una de las productoras es Jennifer Love Hewitt, su protagonista femenina, no sorprende por qué llegó a filmarse.

El día que se anuncia en el título amanece como una comedia romántica, con
Samantha ( Love Hewitt) tratando en vano de devolver a la cama a Ian ( Paul Nicholls), mientras el espectador se va enterando de que ella es una norteamericana que estudia música en Londres y él un británico muy ocupado, no se sabe bien en qué, pero sea lo que fuere lo que hace, le quita tiempo y atención a ella. Tras unos módicos enredos que se supone siguen socavando el vínculo -en opinión de Samantha, al menos-, a la tardecita, Ian se sube a un taxi y el chofer (Tom Wilkinson, un buen actor que lidia con un hueso) le dice cosas misteriosas que él no toma muy en cuenta, hasta que, a la noche, tras anunciarle sorpresivamente que lo deja, Samantha se sube al mismo taxi y muere en las narices de Ian cuando el auto es atropellado por un camión a poco de empezar a andar.

• Sorpresa

No se comete ninguna infidencia al contar que, a la mañana siguiente, un Ian desconsolado despierta con Samantha perfectamente viva a su lado. Tras el susto correspondiente, Ian comprende que ha recibido algún tipo de señal, el día empieza de nuevo y el espectador esperanzado piensa que allí empieza otra película. No es tan así, pero hay algunos cambios. Para empezar, todo se vuelve más grave, más romántico -por momentos insoportablemente-y, sobre todo, el protagonismo pasa directamente a Ian, lo que es una lástima porque Jennifer Love Hewitt tiene más carisma que Nicholls y canta bien, además (el problema es la ocasión en que lo hace).

Ahora sí no conviene seguir relatando el argumento, aunque lo que sigue es bastante previsible, menos el final, o eso es lo que busca la guionista. Lo demás es un festival de lugares comunes sobre cómo ven los norteamericanos a los ingleses y viceversa, o cómo algún hecho del pasado puede bloquear los sentimientos de una persona, o sobre el valor de las pequeñas cosas de la vida y así sucesivamente.

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