Quienes hoy vayan al cine verán, en cambio, una coreanita escuálida que se pone detrás, delante, abajo y arriba de un tipo miserable, y aprende a suportar flagelaciones con varillas, varas y cosas peores, y a darlas con gusto y saña, un poco para seducirlo, y otro poco por puro morbo y ganas de coleccionar moretones. En esta historia, las cosas no terminan precisamente bien, en especial si el tipo no tiene seguro contra incendios, pero el público es otro y hasta puede interesarle.
No es una película demasiado recomendable (las sensaciones pueden alternar entre el disgusto y el cansancio), pero al menos es curiosa, como una especie de
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