Madrid.- «No es un western. Es una película de Alex de la Iglesia». Ante la dificultad de definir rápidamente un producto tan original como «800 balas», la campaña de marketing recurrió al nombre del director de «El día de la bestia» y «La comunidad».
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El Oeste «trucho» de Almería es el escenario de esta historia inclasificable: sería un western moderno tipo «Los inadaptados», sino fuera porque sus personajes son andaluces. Tampoco es una historia de cine dentro del cine, ya que no transcurre en un rodaje, sino en un decadente parque temático para diversión de turistas alemanes y japoneses.
«Esta gente logró la manera perfecta de escaparse de la realidad, y no quieren renunciar a su mundo de ficción», dice el realizador. Alex de la Iglesia cree que su primera película autoproducida es su trabajo más personal. Tanto él como su guionista, Jorge Guerricaecheverría confiesan que si el tema luce tan original, se debe simplemente a que no lo inventaron ellos: es uno de esos casos en los que la realidad supera la ficción más delirante.
•Parques
«Actualmente en Almería hay parques temáticos como el que usamos en la película» dice de la Iglesia a este diario. «Son los mismos sets de los western-spaghetti y de superproducciones como «El Cid», «Patton» o «Lawrence de Arabia», que aunque a veces se vuelven a utilizar para rodajes, se convirtieron en atracciones turísticas. Lo que nos llamó la atención es la historia de estos tipos, generalmente habitantes de los pueblos cercanos, que nunca trabajaron en esos films, pero que empezaron a vestirse de vaqueros. Y un día empezaron a no sacarse nunca el traje de cowboy, y les dio pereza volver a sus casas en el pueblo y se empezaron a quedar a domir en el decorado del calabozo».
Obviamente en la película hay todo tipo de referencias al western spaghetti y esos films rodados en España, empezando por el protagonista, Sancho Gracia, que cabalgó las praderas de Almería en films como «Oro Maldito», «Las pistolas de los siete Magníficos», «El sheriff no dispara», «Pampas salvajes» (raro ejemplo del western gaucho dirigido por Hugo Fregonese) y «100 Rifles». Mezclado entre los auténticos cowboys de parques de Almería como el Rancho Leone y Texas Hollywood, Gracia encabeza el elenco junto a Carmen Maura -la ejecutiva que quiere desalojar a los cowboys, generando una resistencia al mejor estilo El Alamo. Sin embargo la génesis del proyecto no tuvo nada que ver con el homenaje al spaghetti-western.
«Nunca me gustaron esas películas. Recién antes del rodaje volví a ver las de Sergio Leone y las pude apreciar. También me junté con Adolfo Aristarain, que fue asistente de Leone en 'Erase una Vez en el Oeste', y me contó lo intratable que era Charles Bronson. Lo que pasa es que ni esos spaghettis, ni las superproducciones como «El Cid» rodadas en Almería, nos resultaban creíbles cuando las veíamos de chicos. Estabas viendo «El Cid», aparecía Charlton Heston, y todo andaba bastante bien hasta que de golpe reconocías a un actor secundario de 'Curro Jiménez' o algun programa casposo de la TV española y la ilusión se rompía. Por eso la idea no surgió de un interés por el western spaghetti, sino al pensar que estos sitios en Almeria eran perfectos como metáfora de lo que es hacer cine, una fuga permanente de la realidad: nuestros personajes son adultos que eligieron jugar a indios y vaqueros en un pueblo fantasma».
Aunque en el guión de la Iglesia debió seleccionar sólo algunas de las historias reales -«o recuerdos fellinianos sobre tal o cual rodaje»-, cuando el film se edite en DVD se prevé la inclusión de material documental explicando el extraño fenómeno de los cowboys de Almería: «Cuando Clint Eastwood vino por primera vez a España, era como si fuera Africa. El único taxista del pueblo es el que tiene más historias increíbles, a veces lo usaban como vestidor, por lo que el hombre puede contar como se cambiaba Claudia Cardinale y cosas por el estilo. Almería, el sitio más pobre de España, se convirtió en una especie de tierra sin ley, donde en tiempos de Franco de golpe aparecian estrellas de Hollywood importando la libertad sexual en medio del desierto, un lugar sin policia, ni nadie que impusiera el orden. Se rompían todos los límites, al punto que un español podía terminar acostándose con Raquel Welch!», señala el director.
•Producción
Volviendo al mundo real, Alex de la Iglesia espera poder viajar a la Argentina este verano para el estreno de «800 balas». Está conforme con su primera experiencia como productor, pero en cambio no se muestra demasiado contento al explicar que finalmente ha tenido que renunciar al proyecto Fu-Manchú que estuvo a punto de rodar varias veces en los últimos años, y que ahora quedó en manos de la productora de casi todas sus películas, Lolafilms.
«Más que producir, debería decir que me ocupé de conseguir el financiamiento. No hice tareas de productor, me limité a dirigir con más libertad que nunca; si quería tantas cámaras y tanto presupuesto para una escena de dos minutos, no lo tenía que discutir con nadie. Hasta ahora no padecí la crisis del cine español, la financiación para «800 balas» la conseguí en tiempo record, supongo que gracias al éxito de «La Comunidad» veremos como siguen las cosas con el próximo proyecto, una de terror».
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