6 de abril 2004 - 00:00

Guerra de estilos en Alfredo Prior

Alfredo Prior (1952) se ha ocupado de los mitos y las tradiciones antiguas, clásicas, pero también de leyendas contemporáneas y episodios históricos, sin olvidar, entre aquellas y estos lo que atañe al arte, a su evolución, a sus formas y modos.

En la muestra del Museo de Bellas Artes, auspiciada por la Fundación Andreani, Prior expone «La Batalla de Anghiari» en torno al fresco perdido de Leonardo. Fue en el Renacimiento cuando se adoptó la práctica de anunciar, en sucesivos y detallados bosquejos, el óleo que iba a ser pintado y el edificio que había de construirse.

Varios elementos concurrieron a la emancipación del dibujo: el uso del papel, que se generaliza a comienzos del siglo XV (en sustitución de la tablilla de cera y el pergamino), el empleo de instrumentos como el carboncillo, la sanguina y la tiza, que acrecientan las posibilidades gráficas del dibujo, sumándose a la pluma (animal o vegetal) y a las puntas de plata y de plomo; la mejora de las tintas; y el recurso de la aguada más la utilización de pinceles.

La independencia del dibujo, que se irradia desde la Toscana hacia toda Italia y toda Europa, se desenvuelve a lo largo del XVI, hasta el punto de que llega a ser considerado el fundamento de las artes visuales y la arquitectura: es Leonardo quien le asigna un lugar esencial,como «medio de conocimiento».

«La Batalla de Anghiari», 2003, está realizada íntegramente sobre papel. Leonardo, íntimamente ligado al arte y a la ciencia, fue quien convenció al mundo de que el hombre estaba hecho para crear, para descubrir, para inventar. Prior recrea esas ideas, aborda distintas opciones del discurso artístico y las transfigura. Tras su primera exhibición individual, en 1970, Prior se mantuvo alejado de las galerías durante una década, y presentó su segunda muestra en 1980.

•Originalidad

A partir de entonces, ha expuesto con regularidad las elaboraciones de una combinatoria poética y original, hecha de juegos de una gran riqueza visual y metafórica. Para sus discos napoleónicos, Prior eligió un personaje arquetípico: Napoleón Bonaparte, cuya silueta se desplaza sobre un fondo considerable, que reúne a David, Ingres, Constable, Turner y Géricault, entre otros.

Tuvo en cuenta, también, el significado de
Napoleón como representación popular de la locura, y la tesis -de origen románticoque equipara al artista y al poeta con un individuo que roza la zona obscura de lo oculto, lo cifrado. Otra de sus muestras con el título «
Sinfonía Napoleónica» (1988) se originó a partir de una estupenda novela del inglés Anthony Burgess publicada en 1974. Este es el título de la versión española, editada en Buenos Aires, en 1976.

El original inglés,
« Napoleon Symphony» está cerca de la idea de Beethoven, quien enmendó la dedicatoria a Bonaparte de su Tercera Sinfonía (1803). Estaba contrariado por la transformación del militar y estadista francés en Emperador, limitando el homenaje a «la memoria de un grande hombre» como si Bonaparte hubiera desaparecido ya.

Burgess
organizó su libro siguiendo la forma de la sinfonía beethoveniana llamada « Heroica», pero su relato, picaresco, disparatado, presenta a Napoleón como un tirano cómico, un libertino incansable y un guerrero desalmado. A partir del título Prior decidió emplear un nuevo recurso expresivo, el disco musical como soporte.

En un par de ocasiones hemos sugerido la existencia de asomos románticos en la obra de
Prior. Él, Osvaldo Monzo, Pablo Suárez y el neoyorquino Raphael Ben-Yehuda presentaron, en 1991, una muestra conjunta titulada «Hacia una Nuevo Romanticismo». En ese envío Prior presentó « Barriendo hojas caídas»: consistió en treinta y dos rectángulos de papel, que soportaban imágenes coloreadas, abstractas, que aparecían contenidas, a su vez, en rectángulos.

Las hojas caídas son, pues, de papel; sin embargo, encierran,como las de los árboles, formas particulares. Si hay un Nuevo Romanticismo en los trabajos de Prior, será necesario admitir que el artista asume dos de los ejes capitales del Romanticismo:la ironía y la reflexión.Pero en
Prior estos conceptos no se dan por separado, son indisociables y reversibles: ironía reflexiva, reflexión irónica.

En su muestra
«Música nocturna» (1997) con pinturas sobre discos. La sinfonía ( napoleónica) era sucedida, en términos de música y discos, por el nocturno, composición de origen romántico que tuvo su paradigma en las veintiuna piezas elaboradas en París, en 1832-47, por Chopin, aunque el género, si así puede llamársele, fue enriquecido más adelante por Fauré y Debussy.

Al desarticular las bases y conductas del Romanticismo y rearticularlas en y para nuestro tiempo,
Prior abandona todo esteticismo y pone el acento en la libertad y la fantasía, en el rechazo de los dogmas y las limitaciones de la razón, en la primacía del sentimiento y el fluir del impulso lúdico, en lo imprevisible y lo multiforme, alejado de los condimentos trágicos de aquellos artistas. Diálogo con Litto Nebbia con Lino Ventura como « Gorila al ataque» («Le Fauve est laché», Maurice Labro, 1959). En cuanto al cine de rock, «para mí la película que mejor describe las sensaciones de la vida del músico es 'Un fantasma en el paraíso' de Brian De Palma».

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